Asia

El elevado costo de los monos de laboratorio en China, que se aproxima al valor de un automóvil, ha despertado alarmas en la comunidad científica y conservacionista. Actualmente, el precio de un ejemplar alcanza casi los 27.000 euros, lo que refleja la creciente demanda en la industria farmacéutica.

Impacto en la investigación farmacéutica

Los macacos rhesus y cynomolgus son esenciales en estudios biomédicos debido a su similitud fisiológica con los humanos, especialmente en aspectos inmunológicos y neurológicos. Este alto costo de los primates no solo indica la salud del sector, sino que también afecta el avance de nuevos medicamentos en fase de pruebas clínicas.

Desde que India prohibió la exportación de macacos rhesus en 1978, China ha respondido a la demanda internacional con inversiones significativas, convirtiéndose en el principal exportador mundial de primates de laboratorio. Entre 2015 y 2021, el país asiático proporcionó cerca de un tercio de los macacos exportados globalmente.

Restricciones en las exportaciones

En 2019, el precio de un macaco en China era de aproximadamente 3.700 euros, lo que permitía su uso generalizado en investigaciones, incluida la validación de vacunas contra la COVID-19. Sin embargo, en 2020, el gobierno chino interrumpió las exportaciones, alegando motivos de salud pública, lo que dejó a los laboratorios occidentales en una situación complicada. Estados Unidos, que concentra más de un tercio de los ensayos clínicos globales, tuvo que buscar alternativas en países como Camboya y Vietnam.

Desde entonces, el precio de los cynomolgus se ha incrementado significativamente, alcanzando en junio de 2023 los 26.300 euros por ejemplar, con subastas que superan los 200.000 yuanes. Este aumento ha beneficiado a empresas como Joinn Laboratories, que reportó un incremento del 1.300% en sus ganancias semestrales.

Consecuencias para la conservación y la salud

La prohibición de exportaciones coincide con un auge de ensayos clínicos en China, donde la reforma normativa de 2015 aceleró la aprobación de nuevos fármacos. En 2022, el número de ensayos clínicos superó los 5.000, posicionando a China por delante de Estados Unidos en este ámbito.

Sin embargo, la escasez de monos de laboratorio ha llevado a una creciente captura de especies salvajes en el sudeste asiático. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasificó al macaco cangrejero como especie en peligro debido a la disminución de su población, que ha caído entre un 50% y un 70% en las últimas tres décadas, afectada por la sobreexplotación y pérdida de hábitat.

Además, la captura ilegal de primates plantea riesgos significativos de salud pública, ya que estos animales pueden ser portadores de nuevos patógenos. Activistas de derechos de los animales han denunciado el sufrimiento de estos primates, documentando casos de maltrato y condiciones inhumanas durante su transporte y en laboratorios.

Las organizaciones no gubernamentales abogan por la prohibición de estos métodos de captura y experimentación, cuestionando la ética y la validez de utilizar primates en la investigación biomédica. Según informes citados por activistas, más del 90% de los medicamentos que resultan exitosos en pruebas con animales fracasan en humanos, lo que pone en tela de juicio la efectividad de estos estudios.

Este panorama resalta la necesidad de abordar no solo las implicaciones éticas de la investigación con primates, sino también la urgente necesidad de conservar las especies en peligro de extinción y garantizar prácticas de investigación responsables.

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