Música

A Morrissey le perdonamos (casi) todo tras su concierto en Madrid

Un regreso esperado

Steven Patrick Morrissey, conocido simplemente como Morrissey, se presentó anoche en el Movistar Arena de Madrid, generando gran expectativa entre sus seguidores. La velada se vio marcada por el ambiente festivo que se respiraba en las inmediaciones del recinto, donde algunos asistentes disfrutaban de torreznos en un bar cercano, ajenos a la conocida postura del artista contra el consumo de carne.

Un historial controvertido

El cantante británico ha tenido un historial reciente de controversias, incluyendo la cancelación de conciertos por razones inusuales. En el verano pasado, su actuación en el festival Noches del Botánico se vio afectada y, hace cuatro meses, el evento en el Palau de les Arts de Valencia fue anulado debido a lo que su equipo describió como «falta de sueño» tras un largo viaje. Morrissey relató que había sido una experiencia «catastrófica», lo que aumentó la incertidumbre sobre su actuación en Madrid.

Una actuación vibrante

Sin embargo, al subir al escenario y pronunciar “¡Madrid, Madrid, Maaaaadrid!”, el ambiente cambió radicalmente. Morrissey comenzó con ‘Billy Budd’, aunque el sonido no fue del todo satisfactorio, lo que no impidió que los cerca de 7.000 asistentes disfrutaran de un repertorio que incluyó tanto sus éxitos en solitario como clásicos de su época con The Smiths. Temas como ‘The Youngest Was The Most Loved’ y ‘First Of The Gang To Die’ encendieron los ánimos del público, aunque este último tardó un poco en reaccionar.

Clásicos de The Smiths

El concierto avanzó con una serie de canciones emblemáticas de su antigua banda. Morrissey interpretó ‘Shoplifters Of The World Unite’, ‘A Rush And A Push And The Land Is Ours’ y ‘How Soon Is Now?’, creando momentos de gran conexión con los presentes. A medida que avanzaba la actuación, la calidad del sonido mejoró y el público se entregó completamente a la experiencia.

Interacción limitada pero significativa

El artista no interactuó mucho con la audiencia, limitándose a presentar sus canciones. Sin embargo, hizo un comentario sarcástico al anunciar ‘The Bullfighter Dies’, acompañado de imágenes de una corrida de toros, reafirmando su postura contra esta práctica. Esta fue una de las pocas ocasiones en que se refirió a su conocida opinión sobre el maltrato animal.

Un final apoteósico

El concierto culminó con una selección de sus temas más queridos, como ‘Everyday Is Like Sunday’, ‘Suedehead’ y ‘I Know It’s Over’, que fueron recibidos con gran entusiasmo. Morrissey cerró la noche interpretando ‘There Is A Light That Never Goes Out’, mientras lanzaba flores al público, dejando una impresión duradera en sus seguidores. La actuación, que duró poco más de una hora y media, reafirmó su estatus como uno de los íconos de la música contemporánea.

Según informó un medio local, la velada dejó a los asistentes con un sentimiento de euforia, a pesar de las peculiaridades del artista en su carrera.

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