Declive de Infantino tras el Mundial
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha visto deteriorarse su reputación en los días posteriores a la reciente Copa del Mundo, la cual había calificado como «el mayor acontecimiento humano, social y cultural que la humanidad haya presenciado jamás». Su ambicioso plan de convertir el éxito del torneo en una empresa valorada en 20.000 millones de dólares, con un 20% destinado a inversores privados, fue retirado el pasado viernes, marcando un giro significativo en su gestión.
Cuestionamientos durante el torneo
La administración de Infantino fue objeto de críticas durante el campeonato, que incluyeron la implementación de pausas de hidratación, la presencia excesiva de publicidad, decisiones arbitrales controvertidas y el insólito descanso de media hora en la final. Este revés representa una pausa en su ascenso en la FIFA, que comenzó en 2016, cuando la organización enfrentaba un escándalo de corrupción tras la detención de altos cargos en Zúrich, en relación con la concesión del Mundial 2022 a Qatar.
Desafíos en su gestión
Desde su llegada a la presidencia, Infantino había sido visto como un reformador que prometió limpiar la imagen de la FIFA. Sin embargo, se enfrenta ahora a la mayor crisis de su mandato. Este Mundial, que introdujo un formato ampliado con 48 selecciones y 104 partidos, había generado expectativas de récords económicos, pero el nuevo Mundial de Clubes también estaba diseñado para maximizar los beneficios comerciales de la FIFA.
El proyecto FIFA Forward Enterprise
El fallido proyecto FIFA Forward Enterprise, que buscaba consolidar los derechos comerciales del Mundial y otros torneos bajo una nueva filial, habría aportado unos 4.200 millones de dólares a través de inversión privada. Entre los posibles inversores se encontraba Thrive Capital, una firma asociada con la familia Kushner. Infantino, que presidiría inicialmente la nueva compañía, había sido señalado como candidato a un puesto remunerado con un salario de 30 millones de dólares anuales.
Reacciones y críticas
Ante las primeras críticas, Infantino se mostró optimista, afirmando que «nadie estaba vendiendo el fútbol». Sin embargo, en Europa fue percibido de otra manera. A pesar de que la FIFA, con reservas superiores a 5.000 millones de dólares, prometía a cada federación hasta 40 millones de dólares si se aprobaba el proyecto, muchos consideraron que esta estrategia era una forma de comprar votos a cambio de ingresos futuros. La oposición de UEFA se intensificó al recibir el apoyo de CONCACAF, provocando la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor del presidente, quien advirtió sobre las consecuencias negativas de esta operación.
La pérdida de confianza y el futuro de Infantino
La UEFA ha expresado su desconfianza hacia Infantino, denunciando un acuerdo «sórdido y opaco». La situación recuerda el colapso de la Superliga, que también fue diseñado sin consultar a los actores principales. Javier Tebas, presidente de LaLiga, ha solicitado su dimisión. A pesar de su ascenso inicial, Infantino ha comprometido su imagen de eficacia, acumulando críticas que cuestionan su liderazgo.
Infantino ha tenido un acercamiento notable con varias figuras políticas y líderes mundiales, incluidos Donald Trump y Vladimir Putin, lo que ha aumentado su influencia. Sin embargo, su capacidad para mantener el apoyo de la comunidad futbolística ahora está en entredicho, lo que podría marcar un cambio en su trayectoria al frente de la FIFA. Según informó ‘The Times’, la situación actual podría tener repercusiones significativas en su futuro en el organismo.



