Decisión judicial en Ceuta
Un tribunal de Ceuta ha dictado la expulsión de un joven marroquí de aproximadamente 20 años, quien el pasado viernes ingresó en una casa de la ciudad autónoma y se metió en la cama de una mujer. La sentencia estipula que el individuo no podrá regresar a España durante un período de cinco años.
Detalles del caso
El acusado había llegado a Ceuta durante la entrada masiva de inmigrantes el 30 de julio. Fue condenado a dos años de prisión por un delito de allanamiento de morada, aunque esta pena ha sido sustituida por su expulsión del país y la prohibición de reingresar durante cinco años. En un juicio rápido celebrado el sábado, menos de 24 horas después de su arresto, el joven aceptó la condena.
Antecedentes del acusado
El tribunal también le impuso una orden de alejamiento, así como la prohibición de comunicarse con la mujer durante cinco años. El condenado ya contaba con un historial judicial en España, habiendo sido condenado en tres ocasiones anteriores por delitos de agresión sexual. Además, tenía una orden administrativa de expulsión emitida por un juzgado de Valencia.
Descripción de los hechos
Los incidentes ocurrieron el 7 de agosto en un quinto piso cercano al Paseo de las Palmeras. El joven accedió a la vivienda a través del balcón y se dirigió a la habitación donde la mujer estaba durmiendo. Al despertarse, la mujer se encontró con el desconocido en la cama y comenzó a gritar, lo que alertó a otros miembros de la familia presentes en el hogar. El acusado huyó por el mismo balcón por el que había ingresado.
Intervención policial y consecuencias
La familia avisó a la Policía Nacional, que rápidamente implementó un dispositivo para localizar al sospechoso y presentó una denuncia. Los agentes lograron encontrar y detener al joven poco después. Tras ser llevado ante el juez, fue juzgado en un procedimiento rápido. Si el condenado regresa a España antes de que transcurra el periodo de prohibición, podría enfrentar los dos años de prisión impuestos en la sentencia.
Este caso representa la primera condena conocida relacionada con los incidentes del 30 de julio en Ceuta, marcando un hito en la respuesta judicial ante la llegada masiva de inmigrantes.



