Acuerdo entre Arabia Saudí y Estados Unidos
El reciente pacto entre la Casa Blanca y Arabia Saudí abre la posibilidad de que Riad inicie su propio programa de enriquecimiento de uranio, lo que podría tener repercusiones significativas en la dinámica de la proliferación nuclear en la región y más allá. Este acuerdo, firmado el 22 de julio, se da en un contexto de creciente tensión con Irán y podría permitir a Arabia Saudí desarrollar capacidades nucleares en un futuro no muy lejano.
Impacto en la estrategia nuclear de Irán
La situación actual parece haber acelerado la adopción de estrategias nucleares militares en otros países. La política de «latencia nuclear» de Irán, que se basa en poseer la capacidad técnica para desarrollar armas nucleares sin tenerlas, podría estar inspirando a otros estados. Japón y Corea del Sur, por ejemplo, están considerando metas similares en sus respectivos programas nucleares, con Corea del Sur buscando activamente desarrollar capacidades de enriquecimiento.
Reacciones en los Emiratos Árabes Unidos
La posible nuclearización de Arabia Saudí ha generado inquietud en los Emiratos Árabes Unidos, su principal rival en la región. En las últimas semanas, Riad ha interrumpido las transferencias bancarias hacia los Emiratos, lo que ha aumentado la tensión entre ambos países. La rivalidad se agrava por el hecho de que ambos líderes, el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman y el presidente emiratí Mohamed bin Zayed, mantienen una relación tensa y sin controles institucionales que puedan moderar sus decisiones.
Desarrollo de capacidades nucleares en los Emiratos
Emiratos Árabes Unidos, que cuenta con la única planta nuclear en el mundo árabe, ha firmado acuerdos con Estados Unidos desde 2009, aunque sin permitir el enriquecimiento de uranio. Sin embargo, fuentes indican que el país está buscando tecnología que le permita, al menos, tener la opción de enriquecer uranio en el futuro. La central de Barakah, ubicada en Abu Dabi, ha sido objeto de ataques, lo que pone de manifiesto su vulnerabilidad ante conflictos regionales. A pesar de que la planta está diseñada para soportar agresiones, cualquier ataque directo tendría consecuencias significativas a nivel psicológico y político.
El caso de Japón y Corea del Sur
En Asia, Japón posee un programa de enriquecimiento de uranio desde los años 70, con un acuerdo que le permite enriquecer hasta un 20% para fines comerciales. Aunque en teoría podría desarrollar un arma nuclear en un plazo de tres a cinco años, las autoridades japonesas han enfatizado que no están en planes de hacerlo. Por su parte, Corea del Sur ha manifestado interés en desarrollar capacidades similares, habiendo recibido de Estados Unidos autorización para realizar experimentos controlados de enriquecimiento de combustible nuclear. Desde 2023, el debate sobre la “latencia nuclear” se ha intensificado en el país, con un enfoque en el desarrollo de tecnologías nucleares.
Según informes, la situación en la región y los acuerdos recientes entre Arabia Saudí y Estados Unidos marcan un momento crucial en la historia de la proliferación nuclear, lo que podría resultar en un cambio significativo en la política de seguridad y defensa en el Medio Oriente y Asia.



