Intervención de la Guardia Civil en una piscina pública
Una mujer de Vizcaya, Sonia Lago, ha denunciado haber sido objeto de críticas y la intervención de la Guardia Civil mientras disfrutaba de un día de verano haciendo toples en una piscina de Sacramenia, una localidad en Segovia. Según su relato, la intervención se produjo tras una queja de otros usuarios de la piscina.
Defensa de su derecho a hacer toples
Sonia Lago ha afirmado que siempre ha seguido las normativas de las piscinas que visita. En una conexión en directo con el programa «Vamos a ver», explicó que consultó las reglas del lugar y no encontró ninguna prohibición específica sobre el uso de toples. «Siempre que acudo a cualquier piscina miro la normativa y si no hay nada expreso que indique la prohibición, ejerzo mi derecho a hacer toples en mi toalla», comentó Lago.
Conflicto con la normativa
El incidente ocurrió el pasado martes, cuando Sonia adquirió un bono para acceder a la piscina. Según relata, en la mañana no hubo inconvenientes y la socorrista le confirmó que no había ninguna restricción. Sin embargo, por la tarde, recibió un aviso tras la queja de otro usuario. «Me remito a la normativa y le indico que no estoy haciendo nada malo», dijo Sonia, quien continuó asistiendo a la piscina a pesar de las advertencias.
Cambio inesperado en las reglas
La situación se agravó el viernes, cuando la socorrista le comunicó que la normativa había cambiado. Sonia afirmó que la nueva regla no estaba visible cuando ella empezó a usar la piscina. «Ese papel que ponen nuevo, yo lo veo cuando me niego a ponerme la parte de arriba. En cinco minutos acudió la Guardia Civil», relató, describiendo la situación como «surrealista».
Reacción de las autoridades
Tras la llegada de la Guardia Civil, Sonia explicó que se le tomó nota de la situación, sin que se le indicara que sería expulsada de las instalaciones. «Siempre he acatado las normas. Soy consciente de que en la playa no hay ninguna prohibición y que no hay ninguna ley que impida hacer toples», afirmó, subrayando que en las piscinas comunitarias pueden existir normativas específicas, aunque en este caso consideraba que estaba en su derecho.
La queja de un usuario y el contexto social
La mujer también mencionó que la persona que presentó la queja es actualmente trabajadora temporal del ayuntamiento, lo que añade una capa de complejidad a la situación. «Lo que más me llamó la atención es que fuera una chica de 20 o 21 años la que se sorprendió de ver a una mujer haciendo toples», indicó Sonia, cuestionando lo que considera un doble rasero en la moralidad de los usuarios de la piscina.
Según informó el programa, la controversia ha generado un debate sobre la aceptación social de la práctica del toples en espacios públicos, así como sobre la aplicación de normativas en las instalaciones recreativas.



