Chiapas, en el sureste de México, es reconocido por su rica biodiversidad y su patrimonio cultural, con ecosistemas que incluyen selvas, ríos y sitios arqueológicos de la civilización maya. Sin embargo, esta riqueza natural enfrenta serias amenazas debido a la actividad de organizaciones criminales originarias de China, que se dedican a la depredación de la fauna local y al tráfico de migrantes.
Historia de la inmigración china en Chiapas
La llegada de inmigrantes chinos a Chiapas se remonta a principios del siglo XX, cuando el gobierno de Porfirio Díaz promovió la colonización de esta región. Originalmente, estos inmigrantes se establecieron como trabajadores en la agricultura y en la construcción de infraestructuras, pero con el tiempo, se trasladaron a centros urbanos como Tapachula, donde desarrollaron actividades comerciales, fusionando la gastronomía china con ingredientes locales.
Sin embargo, a la par de la llegada de trabajadores, también han surgido redes criminales chinas en la región. En años recientes, se ha documentado la presencia de grupos dedicados al tráfico de sustancias ilegales y lavado de dinero. En Chiapas, su modus operandi se centra principalmente en el tráfico de especies silvestres y la pesca ilegal, operando de manera discreta y sin buscar el control territorial que caracteriza a otras organizaciones criminales.
Impacto en la fauna local
La actividad depredadora de estas mafias ha tenido consecuencias devastadoras para la fauna en Chiapas. Un caso emblemático es el de ‘Pac-Man’, un jaguar que fue el último de su especie registrado en la zona arqueológica de Yaxchilán. En 2019, su cadáver fue encontrado en condiciones atroces, lo que refleja la grave situación que enfrentan estas especies. Según Efraín Orantes Abadía, conservacionista de la asociación Kak Tojk, entre un 85 y un 90% de la cobertura vegetal nativa de Chiapas ha sido destruida desde 1970, y el tráfico de fauna ha aumentado significativamente.
Las mafias chinas buscan obtener beneficios económicos a través del comercio ilegal de partes de animales. La sangre del jaguar es valorada en rituales y se cree que otorga poderes a quienes la consumen, lo que ha llevado a un aumento en su caza. El académico Rodrigo Medellín de la UNAM advierte que el mercado ilegal de especies en China ha reducido drásticamente las poblaciones de grandes felinos, y ahora se dirigen hacia el jaguar, cuya población mundial es de tan solo 74.000 ejemplares.
La pesca ilegal como otra amenaza
La depredación no solo se limita a la fauna terrestre; las costas de Chiapas también son escenario de actividades ilegales. Se ha reportado la cacería de tiburones martillo y tiburones martillo gigante, especies que están en peligro debido a la pesca ilegal. Las autoridades han realizado decomisos de embarcaciones chinas que operaban en la región durante períodos en los que la captura de estas especies está prohibida.
Las redes de pesca ilegales se camuflan en mercados internos bajo la apariencia de otras especies, facilitadas por sobornos. La vasta extensión de la costa chiapaneca, que se extiende por aproximadamente 260 kilómetros, complica el control de estas actividades ilegales, que a menudo se superponen con el narcotráfico.
Tráfico de personas en la región
Además de la depredación de la fauna, las mafias chinas han incursionado en el tráfico de inmigrantes, aprovechando su presencia en el sur de México. Esto añade una capa de complejidad y riesgo a la situación en Chiapas, donde las actividades criminales afectan tanto a la biodiversidad como a la población local.
Según reportes, la situación en Chiapas se ha vuelto cada vez más crítica, con la necesidad urgente de implementar medidas efectivas para proteger el ecosistema y combatir el crimen organizado en la región.
Según informó [medio], estas dinámicas continúan afectando no solo a las especies en peligro, sino también a las comunidades que dependen de estos recursos naturales.



