Transformación en la gestión familiar
Las empresas familiares en España están atravesando un proceso de transformación que va más allá de la tecnología y el crecimiento, tocando aspectos fundamentales sobre su dirección. Según un informe elaborado por KPMG y el Instituto de la Empresa Familiar, presentado en julio, actualmente el 43% de las empresas encuestadas son gestionadas directamente por la familia propietaria. Sin embargo, se prevé que para 2035 solo el 10% mantenga esta estructura de control.
Un cambio en el papel de las familias
Este cambio no indica que las familias deseen desprenderse de sus empresas, sino que su rol está evolucionando hacia una mayor propiedad y supervisión, mientras que la gestión se delegará en profesionales externos. El informe destaca que estas compañías confían en sus fortalezas históricas, pero reconocen la necesidad de profesionalizarse para afrontar desafíos como la inteligencia artificial, la competencia por el talento y el proceso de sucesión.
Perspectivas de crecimiento y desafíos
A pesar de que el 49% de las empresas considera que será más difícil mantener un buen desempeño en los próximos años, el 62% confía en que crecerán más que sus competidores. Además, un 86% de las empresas afirma tener una estrategia clara de crecimiento. Los valores compartidos y la reputación familiar son considerados por el 91% y el 86% de los encuestados, respectivamente, como motores de creación de valor. Incluso, un 65% priorizaría la cohesión familiar a pesar de una posible reducción en la rentabilidad.
Incremento de holdings y cambio en la dirección
El informe también señala que la estructura de holdings con múltiples negocios operativos podría aumentar del 17% actual al 27% en 2035, mientras que las estructuras que combinan negocio con una cartera de inversiones pasarían del 10% al 20%. En cuanto a la alta dirección, se estima que el 43% de los puestos estarán ocupados por profesionales ajenos a la familia, y otro 41% será una combinación de ejecutivos familiares y externos. Solo el 13% espera que la familia continúe dominando las posiciones directivas.
Preocupación por el talento y la inteligencia artificial
El talento emerge como una de las principales preocupaciones, con un 41% de las empresas considerándolo un riesgo a corto plazo, por encima de otros factores como la ciberseguridad o la regulación. Además, el 50% de las empresas enfrenta el desafío de atraer profesionales con las competencias adecuadas. En el ámbito de la inteligencia artificial, el 52% está probando aplicaciones concretas, aunque solo el 11% ha logrado implementarla de manera integral, lo que pone de manifiesto la dificultad de transformar la organización para aprovechar la tecnología.
Financiamiento y sucesión
A pesar de las necesidades de inversión, el 49% de las empresas no planea recurrir a capital externo en la próxima década, y el 67% descarta una salida a bolsa. La mayoría prefiere financiar su crecimiento internamente a través de la reinversión de beneficios. En cuanto a la sucesión, solo el 20% la considera un riesgo inmediato, aunque este porcentaje aumenta al 35% a largo plazo. A pesar de que el 59% considera que la próxima generación está bien preparada para asumir liderazgo, existe la posibilidad de que no deseen continuar el modelo de gestión de sus antepasados.
Recomendaciones para el futuro
KPMG sugiere que las empresas familiares refuercen sus consejos de administración, separen claramente propiedad, gobierno y gestión, y planifiquen la sucesión con antelación. El desafío radica en profesionalizar la gestión sin perder aquellos aspectos que consideran su ventaja competitiva, como la visión a largo plazo y la cohesión familiar. A medida que la próxima década avanza, será crucial que los propietarios reconozcan cuándo es el momento de delegar el liderazgo.
Esta evolución en la gestión de las empresas familiares españolas podría marcar un cambio significativo en su continuidad y éxito en el futuro.



