Reflexiones sobre el pasado y el presente
En un análisis reciente, Agustín Pery aborda cómo ha cambiado la percepción social en España en los últimos años. Según él, antes de la llegada de ciertos grupos al poder, las cosas se denominaban con claridad. Por ejemplo, un etarra era considerado un terrorista, y aquellos que lo apoyaban eran denominados borrokas. Sin embargo, en la actualidad, estos términos han sido reemplazados por etiquetas como «gudaris antifascistas», lo que, a su juicio, refleja un intento de reescribir la realidad.
La división entre ellos y nosotros
Pery señala que hay una clara división entre «ellos», que representan a quienes están en el poder, y «nosotros», que simbolizan al ciudadano común. Según su perspectiva, «nosotros» somos una comunidad que disfruta de momentos sencillos, como reunirse con amigos o ver partidos de fútbol, mientras que «ellos» parecen empeñados en dividir y fraccionar la sociedad. Para él, la celebración de los logros deportivos, como ganar un Mundial o una Eurocopa, es un acto de normalidad que contrasta con la narrativa que algunos intentan imponer.
La normalidad frente a la anormalidad
El autor critica la reacción de ciertos sectores cuando se expresa orgullo por la identidad nacional, como lo demuestra el caso de un futbolista que recibió críticas por declarar su amor por España y la monarquía. Pery argumenta que, mientras algunos se inquietan por estas expresiones, otros ignoran situaciones más preocupantes, como la violencia y la persecución de aficionados que muestran su bandera. A su juicio, este doble rasero es una clara señal de que lo anormal se está normalizando.
Un llamado a la reflexión
Pery concluye que el verdadero sentido de la normalidad reside en la celebración y la convivencia pacífica, y no en la violencia o la división. Asegura que la mayoría de los ciudadanos todavía son capaces de compartir momentos de alegría sin importar las diferencias políticas. Sin embargo, advierte que siempre existirán quienes intenten desvirtuar esta realidad, presentando una narrativa que favorece a los que buscan dividir a la sociedad. «Lo normal era la fiesta. Lo normal somos nosotros. Los anormales, ellos. Antes, ahora y siempre», afirma Pery.
Esta reflexión se presenta en un momento en el que las tensiones políticas y sociales en España continúan en aumento, lo que hace que el debate sobre la identidad y la convivencia sea más relevante que nunca.



