Preocupaciones por el suministro de gas en Europa
Desde el 20 de julio, cuando el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó Argelia con un grupo de empresas para fortalecer relaciones, se ha intensificado la preocupación sobre la seguridad del suministro de gas en Europa. Esta inquietud surge en un contexto donde se espera que las importaciones de gas desde Rusia disminuyan significativamente, lo que genera dudas sobre la capacidad de abastecimiento para el invierno 2026-2027.
Informe de KPMG advierte sobre riesgos energéticos
La consultora KPMG ha publicado un informe titulado ‘El veto al gas ruso y sus implicaciones para la seguridad del suministro europeo: riesgos e implicaciones para el invierno 2026/2027 y perspectivas para España’. En él, se destaca que el calendario para eliminar las importaciones de gas ruso, estipulado en el Reglamento (UE) 2026/261, coincide con un panorama complicado para el mercado del gas. A partir del 1 de enero de 2027, se restringirán los contratos de gas licuado a largo plazo, que son cruciales para el abastecimiento.
Factores que complican la situación
El informe de KPMG también menciona varios factores que contribuyen a la inestabilidad del suministro energético en Europa. Entre ellos se encuentran las restricciones en el estrecho de Ormuz, la disminución de las exportaciones de países como Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y una creciente competencia con Asia por los cargamentos de gas. Además, Europa enfrenta niveles de almacenamiento de gas que son los más bajos en quince años, lo que limita el margen de seguridad.
Desafíos de la dependencia del gas ruso
Según la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), los contratos de gas ruso que aún están vigentes representan entre 45 y 55 bcm anuales, lo que equivale entre el 11% y el 14% de la demanda total de gas en Europa. Esto pone de manifiesto el desafío que enfrenta el continente en la búsqueda de alternativas.
Perspectivas para España
A pesar de las dificultades generales, el informe sugiere que España se encuentra en una posición relativamente más fuerte gracias a su capacidad de regasificación y la diversificación de sus fuentes de gas. Sin embargo, esta ventaja debe ser considerada con cautela. La dependencia del gas natural licuado (GNL) expone a España a la volatilidad del mercado global, lo que puede afectar los precios y la competitividad industrial.
Recomendaciones para la Comisión Europea
Eduardo González, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG en España, ha indicado que, ante la escasez de opciones a corto plazo, la Comisión Europea debería explorar mecanismos de intercambio comercial que permitan reemplazar el GNL ruso por gas de otros orígenes. Esto facilitaría una distribución más eficiente de los flujos globales de GNL, ayudando a mitigar los riesgos de suministro en el futuro.
Según informó KPMG, la situación requiere atención y acción para garantizar la seguridad energética en Europa durante el próximo invierno.



