La muerte de Juan Sebastián Elcano
El 4 de agosto de 1526, Juan Sebastián Elcano falleció a bordo de la nao Victoria, en medio de una expedición destinada a asegurar la ruta del comercio de especias hacia las islas Molucas, un objetivo crucial en la competencia entre España y Portugal. Elcano, quien había liderado la primera circunnavegación del planeta, sucumbió a una enfermedad que podría haber sido escorbuto o ciguatera, después de haber soportado una travesía épica a través del estrecho de Magallanes y de haber visto morir a numerosos compañeros. A pesar de que esta aventura ha sido considerada un fracaso por muchos, especialistas consultados afirman que se trató de una de las grandes hazañas navales de la Monarquía Hispánica.
Percepciones sobre la expedición
Esteban Mira Caballos, doctor en Historia de América, sostiene que la expedición no debería ser etiquetada como «maldita». Según él, fue un viaje complicado que enfrentó condiciones climáticas adversas, incluyendo tormentas y temperaturas extremas. Mira destaca que, a pesar de las dificultades, un grupo de sobrevivientes logró llegar a Tidore, una de las islas Molucas, donde resistieron durante ocho años los ataques de los indígenas y los portugueses. María Saavedra Inaraja, directora de la Cátedra Internacional CEU Elcano, coincide en que, a pesar de los desafíos, se logró cruzar el Pacífico por segunda vez, lo que representa un logro significativo para los españoles.
Contexto histórico de la misión
La expedición fue impulsada por la guerra comercial entre la Monarquía Hispánica y Portugal, originada en el siglo XV. El Tratado de Tordesillas de 1494 había delimitado áreas de influencia en el Atlántico, pero la propiedad de las islas Molucas, ricas en especias, seguía siendo un punto conflictivo. Ante la falta de acuerdos, Carlos I decidió organizar la expedición en 1524 con el fin de establecer un asentamiento en las Molucas, ordenando la permanencia de dos barcos y sus tripulaciones en la zona para asegurar el lucrativo comercio de especias como el clavo y la canela.
Elcano y su papel en la expedición
Elcano, quien había completado la primera vuelta al mundo, fue elegido para participar en la nueva misión, aunque no como capitán general, cargo que recayó en García Jofre de Loaísa. Elcano se convirtió en piloto mayor, desempeñando un rol crucial en un momento en que la cartografía era rudimentaria. Mira señala que, a pesar de la falta de experiencia de Loaísa, su conocimiento de las rutas oceánicas era valioso para la expedición.
Desarrollo de la travesía
La expedición zarpó de La Coruña el 24 de julio de 1525, compuesta por siete barcos y 450 hombres. La primera parte del viaje transcurrió sin incidentes, pero las dificultades comenzaron cuando una tormenta dispersó la flota cerca del río Santa Cruz. Varias embarcaciones se perdieron, y Elcano asumió el liderazgo en diversas ocasiones. Finalmente, el 26 de mayo de 1526, tras una larga travesía, la expedición salió al océano Pacífico, donde enfrentaron un nuevo temporal que dispersó a las naves restantes.
Consecuencias de la travesía
La expedición sufrió una serie de desastres, incluyendo el naufragio de la patache Santiago y la desaparición de la San Lesmes. La Santa María del Parral finalmente llegó a las Célebes, pero la tripulación fue capturada por indígenas locales. A medida que la situación se volvía desesperada, los suministros se deterioraron y las condiciones de vida se volvieron insostenibles. Esta expedición, aunque llena de adversidades, marcó un capítulo significativo en la historia de la exploración y el comercio marítimo.
Según informó ABC, el legado de Elcano perdura como símbolo de la exploración en el océano Pacífico y el establecimiento de nuevas rutas comerciales durante la era de la Monarquía Hispánica.



