Revolución en reciclaje y gestión de residuos
En los próximos diez años, Europa enfrentará una transformación significativa en la forma de reciclar y gestionar residuos. Este cambio, que se implementará de manera gradual, ha generado preocupaciones en diversos sectores, especialmente en la industria de bebidas y alimentos, que señala la necesidad de realizar importantes inversiones para cumplir con las nuevas normativas.
Inicio de aplicación del reglamento
Este miércoles, 12 de agosto, se activa el Reglamento de Envases y Residuos de Envases de la Unión Europea (UE), lo que marca un hito en la búsqueda de un modelo de producción y consumo más sostenible. Aunque la normativa formalmente entró en vigor en febrero de 2025, hoy se da inicio al periodo de aplicación efectiva, introduciendo criterios comunes para todos los países de la UE y estableciendo requisitos que afectarán a productores, fabricantes, importadores y distribuidores.
Preocupaciones del sector alimentario
La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha expresado su inquietud respecto a las implicaciones de este reglamento. A pesar de que el sector está comprometido con el avance hacia una economía circular y la reducción del impacto ambiental de los envases, FIAB advierte que la adaptación al nuevo marco regulatorio requerirá un esfuerzo inversor considerable. Las empresas están ya destinando recursos a la modernización de sus procesos, al desarrollo de envases más eficientes y a la capacitación de su personal.
En 2023, el porcentaje de recogida de envases y residuos de manera individual se situó en aproximadamente un 43%, muy por debajo del 70% requerido por ley.
Desafíos técnicos y económicos
FIAB también señala que algunas de las medidas impuestas por el reglamento son complejas de implementar, sugiriendo que los plazos establecidos deberían incluir periodos transitorios para facilitar la adaptación. La organización enfatiza que el nuevo sistema implicará inversiones significativas y alteraciones en los modelos de negocio, así como un cambio necesario en los hábitos de los consumidores.
Entre las principales modificaciones, se exige la mejora en la reciclabilidad de los envases, que se clasificarán en tres categorías según su porcentaje de materiales reciclables. Además, se establecerán tarifas para las empresas que comercialicen productos envasados, relacionadas con el grado de reciclabilidad de sus envases. La normativa también limita el uso de formatos considerados innecesarios y establece restricciones sobre el espacio vacío en los paquetes.
Restricciones sobre sustancias químicas
Las medidas que afectan a la industria alimentaria incluyen restricciones en el uso de PFAS, sustancias potencialmente dañinas, que desde hoy no podrán estar presentes en envases en contacto con alimentos más allá de ciertos límites.
Greenpeace ha valorado positivamente la prohibición de plásticos innecesarios y la implementación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), aunque considera insuficientes las acciones para reducir residuos. La organización crítica que el reglamento no aborda adecuadamente el problema del modelo de «usar y tirar» y solicita al Ministerio para la Transición Ecológica que use esta normativa para revisar el monopolio de Ecoembes y mejorar la transparencia en las cifras de reciclaje.
Futuro del Sistema de Depósito
Una de las medidas que más inquieta al sector es la implementación del SDDR, que permitirá a los consumidores pagar un depósito por determinadas bebidas y recuperarlo al devolver los envases. Este sistema deberá estar operativo en España para noviembre de 2026, aunque su aplicación aún no ha comenzado.
Cuando el SDDR esté en pleno funcionamiento, los precios de los productos incluirán un suplemento de 10 céntimos, que será reembolsado a los consumidores al devolver el envase vacío, aunque cada país podrá fijar un coste diferente.
La normativa europea establece como plazo final el 1 de enero de 2029 para que los Estados miembros dispongan de sistemas de depósito que cumplan con los nuevos requisitos establecidos.
Según informó un medio especializado, el objetivo de estas medidas es reducir el impacto ambiental de los envases y limitar la exposición a sustancias que puedan ser perjudiciales para la salud.



