Preparación en el CAR de Sant Cugat
En el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, la selección española de natación artística se encuentra en plena preparación para los Europeos de París 2026. El ambiente es intenso, con el sonido del agua golpeando el borde de la piscina, lo que refleja el esfuerzo y la dedicación que requiere esta disciplina deportiva. Desde una cercanía privilegiada, se puede observar la complejidad y emoción que conlleva entrenar en un entorno que desafía las capacidades humanas.
Liderazgo y diseño coreográfico
La seleccionadora nacional, Andrea Fuentes, dirige el entrenamiento con una energía comparable a la de un director de orquesta. Su enfoque se centra en la precisión y la corrección constante, mientras que Víctor Cano, su pareja y responsable de la coreografía, aplica su experiencia como exgimnasta olímpico para innovar en las rutinas. Juntos buscan fusionar elementos de la gimnasia con el medio acuático, creando una propuesta única para el equipo.
Descomposición de la rutina acrobática
Durante la sesión, la atención se centra en la rutina acrobática, un ejercicio desafiante que combina habilidad y resistencia. Fuentes detiene el tiempo tras cada acrobacia para explicar y analizar cada movimiento, mientras las nadadoras, que forman un equipo cohesionado, ejecutan figuras complejas. En total, se presentan siete acrobacias que requieren una sincronización milimétrica y un esfuerzo físico considerable.
El desafío de la acrobacia
Una de las acrobacias destacadas es realizada por Lilou Lluis, quien ejecuta un puente humano que presenta 12 puntos de dificultad. Esta maniobra es única y requiere una flexibilidad excepcional, además de un equilibrio preciso para evitar cualquier error. Fuentes destaca la complejidad de la acrobacia y la capacidad del equipo para llevarla a cabo.
Momentos culminantes y la música de Rosalía
El entrenamiento culmina con la ejecución de la coreografía completa, acompañada por la canción ‘Berghain’ de Rosalía. Esta elección musical no es casual, ya que busca resonar emocionalmente con el público y los nadadores. Al iniciar la rutina, la atmósfera se transforma; la combinación de esfuerzo físico y la potencia de la música generan un impacto notable.
Reacciones y emociones en la piscina
La ejecución de la rutina revela la fragilidad y la fuerza de la natación sincronizada. A medida que los cuerpos se mueven en el agua, se pueden observar las transiciones rápidas y la coordinación perfecta, que crean figuras humanas en constante transformación. Al finalizar la actuación, el silencio es breve, seguido de una explosión de aplausos y emoción entre los presentes, lo que refleja el éxito de la demostración y el potencial del equipo de cara a los próximos Europeos.
Según informó el medio, esta preparación no solo busca mejorar las habilidades técnicas del equipo, sino también establecer un nuevo estándar en la natación artística a nivel internacional.



