El comercio electrónico en el sector de la alimentación en España ha experimentado un notable crecimiento, lo que ha llevado a las principales cadenas de supermercados a acelerar su transformación digital para satisfacer a un consumidor cada vez más inclinado a realizar sus compras en línea. De acuerdo con un estudio de Deloitte y Google, España lidera el crecimiento en ventas online de alimentos y bebidas en Europa, con un incremento del 203% desde la pandemia, muy por encima del 74% registrado en el Reino Unido.
La competencia en el sector va más allá de los pasillos de los supermercados, trasladándose a almacenes automatizados y centros de distribución, donde se libran las verdaderas batallas por la eficiencia en la entrega de pedidos. Sin embargo, el principal desafío radica en lograr que estas entregas sean rentables, ya que el costo de llevar productos a la puerta del cliente es significativamente mayor que el de vender directamente desde la tienda. Este proceso implica la necesidad de personal especializado, vehículos refrigerados y rutas de entrega cada vez más precisas.
En 2025, el sector de distribución alimentaria prevé destinar 3.000 millones de euros a modernización y logística, lo que representa un aumento del 10% en comparación con el año anterior, según el V Informe de Distribución Alimentaria de Proximidad de Asedas. Esta inversión no solo se destina a la renovación de tiendas físicas, sino que también se enfoca en la mejora de la infraestructura digital, incluyendo almacenes automatizados y sistemas logísticos eficientes para gestionar un gran volumen de entregas diarias.
Retos específicos en la entrega de alimentos
El sector alimentario enfrenta retos únicos en comparación con otros comercios electrónicos. Mientras que una tienda física puede concentrar a numerosos clientes en un solo lugar, las compras online requieren la distribución de productos individuales en diversas ubicaciones, lo que complica aún más la logística. Además, la necesidad de mantener la cadena de frío y garantizar la frescura de los alimentos añade un nivel de complejidad que pocas industrias enfrentan.
Según datos de Asedas, el 7,2% de los españoles realiza sus compras alimentarias exclusivamente en línea, el doble que antes de la pandemia. Además, casi un tercio de los consumidores se considera híbrido, utilizando tanto canales físicos como digitales. En 2025, el canal online en el gran consumo creció un 17,7%, alcanzando el 7,3% del total del mercado.
Estrategias de las cadenas de supermercados
Mercadona ha sido uno de los ejemplos más destacados en este ámbito. Desde que su presidente, Juan Roig, reconociera en 2017 las deficiencias de su plataforma digital, la empresa ha realizado una transformación significativa, inaugurando centros de preparación de pedidos en varias ciudades, lo que le ha permitido alcanzar una facturación de 1.061 millones de euros por internet en 2025, experimentando un crecimiento del 26% y logrando rentabilidad en su canal online. Actualmente, Mercadona ocupa el segundo lugar en el mercado, con un 9,8% de participación, detrás de Amazon.
Por su parte, Dia ha optado por aumentar su capacidad logística con la apertura de un nuevo centro en León, lo que le permitirá mejorar la eficiencia de sus entregas, alcanzando una facturación de 256 millones de euros en 2025. Alcampo, en cambio, ha decidido aumentar su plantilla de repartidores para fortalecer su servicio de entrega, mientras que Carrefour ha ampliado su flota y establece acuerdos con plataformas de entrega para optimizar su alcance y capacidad de respuesta.
A pesar de estas inversiones, el sector logístico aún enfrenta desafíos significativos. Un informe de AECOC indica que el 60% de las empresas de reparto considera que la diversidad de normativas municipales complica la planificación logística. Además, un 83% de las empresas solicita una regulación uniforme desde el Ministerio de Transportes, ya que las normativas varían considerablemente entre diferentes localidades, afectando la operativa de entrega y generando presiones medioambientales.



