Un acto simbólico antes de la jubilación
Félix Alonso Alonso, bombero del Ayuntamiento de Madrid, se prepara para cumplir una promesa que le hizo a su hija Ana hace 15 años. A punto de retirarse tras más de cuatro décadas de servicio, el próximo 15 de agosto será el encargado de descender el cuadro de la Virgen de La Paloma, patrona de los bomberos, en una ceremonia que se ha convertido en una tradición durante las festividades de agosto en la capital.
La historia detrás de la promesa
El deseo de Ana, que nació de una simple pregunta de la infancia, ha tomado forma en este acto que representa tanto una promesa cumplida como un cierre simbólico a la carrera de Félix. “Papá, ¿cuándo vas a bajar el cuadro de la Virgen de La Paloma?”, le preguntó su hija en su niñez, una cuestión que quedó en el aire durante años mientras Félix avanzaba en su carrera como bombero.
Desde que se unió a la Hermandad de la Virgen de La Paloma en 1985, Félix ha mantenido un fuerte vínculo con la imagen. Sin embargo, diversas situaciones personales, incluida la enfermedad de su madre, le hicieron distanciarse temporalmente de la hermandad. Pero la promesa a su hija nunca se olvidó.
Preparativos para el descenso
El descenso del cuadro no es una tarea sencilla; requiere una cuidadosa coordinación y ensayos previos. Félix ha de subir por una escalera hasta el altar, asegurar el lienzo y, junto con sus compañeros, descenderlo utilizando una cuerda y polea. “Es una tarea simple, pero también tiene su complicación porque no contamos con mucho espacio y colocar la escala es difícil”, explicó Félix desde la iglesia en el barrio de La Latina.
Este acto, programado para el 15 de agosto, será también una despedida personal para Félix, quien se jubilará oficialmente el 2 de septiembre. “Es un broche de oro. Si lo llego a haber planeado, no me hubiera salido así de bien”, añadió.
Un legado familiar en emergencias
El simbolismo de la ceremonia se ve reforzado por el hecho de que su hija Ana ha seguido sus pasos en el ámbito de las emergencias. Aunque no obtuvo plaza, ha sido contratada por el Samur y ya ha comenzado a trabajar en el servicio, lo que representa un relevo generacional en la familia.
Reflexiones tras años de servicio
A lo largo de su carrera, Félix ha enfrentado situaciones críticas, incluyendo desastres como el incendio de los Almacenes Arias y los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. A pesar de los momentos difíciles, como los ataques en los trenes, Félix se muestra sereno ante el próximo desafío del descenso del cuadro: “Me hace mucha ilusión. Espero estar lo más tranquilo que pueda”, concluyó, aunque reconoce que los nervios pueden aparecer conforme se acerque la fecha del evento.
Según información de medios locales, este acto no solo representa el cumplimiento de una promesa familiar, sino también un hito en la tradición de los bomberos de Madrid.



