Una cita inesperada
Nacho, un joven de 19 años originario de Zaragoza y con múltiples habilidades artísticas como tatuador, cantante y mago, participó recientemente en el programa ‘First Dates’ con la esperanza de encontrar a una pareja que compartiera su visión creativa de la vida. Durante el programa, fue emparejado con Sherezade, una madrileña de 21 años con una variada gama de intereses, que incluyen el baile, el canto y el dibujo.
Impresiones iniciales
Al inicio de la cena, Nacho observó que Sherezade le parecía «un poco pija», sin embargo, decidió mantener una actitud abierta. Por su parte, Sherezade se mostró interesada en los tatuajes de Nacho, viéndolos como una representación de su creatividad. Sin embargo, lo que realmente llamó la atención de Nacho fue la mano vendada de su cita, a la que ella atribuyó un accidente: “Metí sin querer un mal puñetazo”, explicó con naturalidad, dejando a Nacho sorprendido y exclamando: “¡Wow! Me he quedado muerto”, ante las cámaras del programa.
Una conversación singular
A medida que avanzaba la cena, la pareja rompió con los convencionalismos típicos de una primera cita, llegando casi al final sin conocerse verdaderamente, ni intercambiar nombres ni edades. Su conversación giró en torno a sus platos favoritos, siendo Nacho quien descubrió la existencia de los calamares en su tinta a través de Sherezade. La charla eventualmente se dirigió a sus trabajos, donde Sherezade reveló que trabaja en un tanatorio, lo que impactó a Nacho. “No me lo esperaba para nada, me ha pillado de sopetón”, admitió después de recuperarse de la sorpresa, bromeando sobre su imagen de los trabajadores del lugar.
Diferencias que marcan el final
A pesar de la conexión que encontraron en su amor por lo peculiar, la cita tomó un giro inesperado al presentarse formalmente. Sherezade se dio cuenta de que Nacho era dos años menor que ella, lo que le causó dudas. “Creo que una persona más pequeña tendría más dificultades para entenderme”, expresó. Además, al hablar de sus relaciones pasadas, la joven notó que Nacho aún parecía afectado por su ex, lo que llevó a la conclusión de que no estaban destinados a estar juntos. A pesar de esto, Sherezade se llevó un recuerdo de la velada: un retrato que Nacho le dibujó durante la cena.
Esta dinámica singular y los giros inesperados en la conversación hicieron de esta cita una experiencia memorable para ambos, aunque finalmente decidieron que no eran compatibles.



