Condiciones de vida deterioradas en Palma
Antonio, un jubilado de 70 años, se encuentra en una situación crítica en su vivienda de alquiler en el barrio de Son Gotleu, en Palma. Desde hace tres meses, su hogar ha sufrido transformaciones drásticas tras el inicio de obras de reforma por parte de su casero, lo que ha resultado en un entorno inhabitable y lleno de suciedad.
Obras abandonadas y falta de soluciones
El propietario, de origen pakistaní, comenzó a realizar trabajos de derribo en el inmueble con la promesa de mejorarlo. Sin embargo, esas promesas no se han cumplido, y las obras han quedado estancadas y sin finalizar. “En mi país las cosas se hacen así”, fue la respuesta que Antonio recibió como justificación de su inquilino, según informó el diario OKBALEARES.
Problemas de salubridad y falta de respuestas
La vivienda se ha convertido en un espacio insalubre, con escombros y la proliferación de roedores, lo que ha dificultado incluso tareas básicas como el aseo personal. Antonio ha expresado su desesperación, señalando que “me quiere ver muerto” debido a las condiciones en que se ve obligado a vivir. A pesar de haber pagado puntualmente una renta de 400 euros mensuales, ha decidido dejar de pagar ante la falta de acción del arrendador y lo que considera un abuso hacia su situación vulnerable.
Defensa de derechos ante la adversidad
Aunque las condiciones son difíciles, Antonio ha decidido no abandonar el inmueble, dado que carece de alternativas habitacionales. A pesar de haber alertado a las autoridades policiales sobre su situación, aún espera que se tomen medidas concretas. El anciano subraya que, a pesar de las costumbres de su arrendador, existen leyes y derechos que deben ser respetados y defendidos.



