Donald Trump ha acusado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de divulgar información de inteligencia relacionada con Irán, con el propósito de mantenerlo involucrado en el conflicto. Esta acusación se produce tras una reunión de 90 minutos entre ambos líderes, centrada en el programa nuclear iraní, que ambos calificaron de positiva.
Trump expresó su descontento por la filtración de temas sensibles a la prensa antes de la reunión, cuestionando la divulgación pública de información estratégica. Esta situación refleja un deterioro en la relación personal y política entre Trump y Netanyahu, exacerbada por diferencias sobre la estrategia en Oriente Próximo en los últimos meses.
Encuentros y tensiones en la Casa Blanca
El encuentro tuvo lugar en el Despacho Oval, donde también estuvo presente el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Aunque ambos no se cruzaron en la sala, sí lo hicieron más tarde en la Catedral Nacional de Washington, donde asistieron al funeral del senador Lindsey Graham, un conocido defensor de los intereses de Israel y Ucrania.
Esta fue la octava reunión entre Trump y Netanyahu desde el regreso del primer ministro a la Casa Blanca en enero de 2022 y la primera tras el inicio de operaciones militares coordinadas contra Irán el 28 de febrero. La Casa Blanca describió la reunión como positiva, un comentario que también fue respaldado por el entorno de Netanyahu, quien aseguró que se abordaron todos los frentes, destacando la situación con Irán.
Desacuerdos sobre la estrategia en Oriente Próximo
A pesar de las declaraciones optimistas de Netanyahu sobre la «coordinación total» entre ambos países en relación con Irán, la realidad es que sus intereses estratégicos han comenzado a divergir. Mientras que Trump busca una rápida reapertura del estrecho de Ormuz, Netanyahu está decidido a mantener la presión militar sobre Irán.
Este conflicto de intereses ha llevado a que Estados Unidos reanude ataques en la región sin la colaboración de Israel, hasta que Trump ordenó detenerlos para dejar abierta la posibilidad de una solución diplomática. Netanyahu llegó a Washington con la intención de restaurar los vínculos necesarios para intensificar la ofensiva contra Irán.
Intercambio de información y críticas mutuas
Durante la reunión, Netanyahu compartió con Trump información de inteligencia sobre el programa nuclear iraní, buscando influir en las decisiones futuras de Estados Unidos. Un funcionario israelí indicó que «el presidente Trump tomará pronto una decisión sobre hacia dónde se dirige», aunque también destacó que no había presión sobre él.
Trump, por su parte, se mostró frustrado por la forma en que Netanyahu comunicó ciertos temas a la prensa, lo que provocó que comentara en el programa Fox & Friends que Netanyahu lo hace «porque quiere que siga involucrado en la guerra». Esta situación llevó a la jefa de Diplomacia Pública de Israel, Tzipi Hotovely, a desmentir la afirmación sobre el contenido de la reunión.
Las tensiones se han agudizado por los intentos de Netanyahu de socavar negociaciones importantes entre Estados Unidos e Irán, así como otros acuerdos estratégicos. Trump ha criticado públicamente a Netanyahu en varias ocasiones, lo que es inusual en su relación, y ha dejado claro que Israel depende de la ayuda estadounidense para su supervivencia.
Según informó Reuters, la situación actual entre los líderes refleja un complejo entramado de intereses y desavenencias que podría afectar las futuras decisiones estratégicas en la región.



