Un trágico incidente en Nkaneng
Un desprendimiento de rocas en una mina ilegal ubicada al noroeste de Johannesburgo ha resultado en la muerte de al menos 14 mineros, principalmente originarios de Lesoto. Además, varios heridos han sido reportados y se teme que otros mineros puedan estar atrapados en el interior de la mina.
Condiciones de trabajo peligrosas
La minería ilegal es una actividad habitual en Sudáfrica, donde miles de mineros no registrados, conocidos como ‘zama zamas’ —término que se traduce como ‘el que tienta a la suerte’—, intentan extraer oro y otros minerales en minas abandonadas bajo condiciones extremadamente peligrosas. Este incidente tuvo lugar en Nkaneng, una zona donde operan otras minas de platino.
Las condiciones de vida en Lesoto, que incluyen alta pobreza y desempleo, impulsan a muchas personas a arriesgar sus vidas en estas actividades clandestinas. La portavoz de la Policía, Adele Myburgh, ha confirmado que ocho personas han sido hospitalizadas tras el incidente y que el número exacto de posibles atrapados aún no ha sido determinado.
Denuncias sobre la seguridad minera
Tras el accidente, la Federación Sudafricana de Sindicatos ha criticado la falta de acción del país ante el peligro que representan las minas abandonadas. En un comunicado, la organización afirmó que estas minas se han convertido en trampas mortales y han fomentado la actividad de grupos criminales organizados. «Esta tragedia demuestra una vez más el terrible precio humano de no afrontar esta crisis de manera integral», señala la Federación.
En Sudáfrica, existen aproximadamente 6.000 minas en estado de abandono, y la zona del derrumbe estaba bajo la propiedad de Sibanye, un importante grupo minero internacional.
Medidas gubernamentales
En un esfuerzo por abordar la crisis de la minería ilegal, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa anunció en febrero de este año el despliegue del ejército para apoyar a la Policía en la lucha contra esta actividad, que ha causado daños significativos en las infraestructuras locales.
Este trágico suceso no es un caso aislado; hace casi dos años, alrededor de 90 mineros clandestinos perdieron la vida cuando la Policía bloqueó el acceso a una mina de oro abandonada cerca de Stilfontein, al oeste de Johannesburgo. Durante esta operación, casi 2.000 mineros emergieron, muchos de ellos inmigrantes irregulares de países vecinos como Lesoto y Mozambique.
Según informes, la situación de la minería ilegal en Sudáfrica continúa siendo un problema crítico, que requiere atención urgente y soluciones efectivas.



