Veredicto del Tribunal Regional Superior
El Tribunal Regional Superior de Múnich ha impuesto hoy una pena de cadena perpetua a Farhad Noori, un refugiado afgano de 25 años, por el atropello en el que perdió la vida una mujer y su hija de dos años. El incidente ocurrió durante una manifestación de funcionarios públicos en febrero del año pasado, en la que además resultaron heridos decenas de asistentes, algunos con secuelas permanentes. Los familiares de las víctimas han expresado su satisfacción con el fallo.
Cargos y motivación del crimen
Noori ha sido hallado culpable de dos cargos de asesinato y 23 intentos de asesinato. El tribunal ha subrayado la gravedad de sus acciones, lo que dificultará su posibilidad de obtener la libertad condicional tras 15 años de prisión, algo que generalmente es accesible para otros reclusos. En su veredicto, el juez destacó que la motivación religiosa del acusado fue un factor determinante en los crímenes, considerándolo un acto de devoción que tenía como objetivo «atacar y matar a personas elegidas de manera arbitraria» en contestación a la situación en países musulmanes.
Perfil del acusado y antecedentes
Farhad Noori, nacido en Kabul, llegó a Alemania como menor no acompañado en 2016, solicitando asilo, aunque su petición fue denegada. A pesar de permanecer en el país con un permiso temporal, logró conseguir un trabajo como guardia de seguridad y se destacó en el culturismo. Sin embargo, su perfil en redes sociales, donde contaba con más de 10,000 seguidores, cambió con el tiempo, pasando de compartir fotos sobre fitness a publicar contenidos islamistas. Además, tenía antecedentes penales por delitos menores relacionados con drogas y robos.
Declaraciones y reacciones tras el juicio
Durante el juicio, Noori mostró una actitud desafiante, incluso saludando con gestos islamistas al inicio del proceso. Los expertos psiquiátricos indicaron que padecía problemas de soledad y ansiedad, pero no encontraron pruebas de arrepentimiento. Tras la lectura de la sentencia, una de las víctimas del ataque, que sigue en terapia, expresó su decepción, argumentando que había esperado que la condena ofreciera un cierre, pero no fue así.
Detalles del incidente y la escena del crimen
El atropello ocurrió en el centro de Múnich, cuando Noori conducía su vehículo a velocidades de entre 34 y 42 km/h, embistiendo a los manifestantes. La madre y su hija fueron proyectadas a varios metros debido al impacto y fallecieron días después por las graves heridas sufridas. El juez describió el lugar del suceso como un «campo de escombros humanos».
Reacciones de la defensa y la fiscalía
La defensa de Noori había solicitado una pena de 15 años en una institución psiquiátrica, pero esta fue rechazada al considerarse que actuó con plena capacidad mental. Además de las condenas por asesinato, el tribunal le impuso 19 cargos adicionales por lesiones y tres por daños intencionados. En su alegato final, un representante de la fiscalía afirmó que el ataque tenía como objetivo la «destrucción de vidas humanas».
Según informó el medio, el acusado compareció a la lectura del veredicto con un comportamiento evasivo, tratando de ocultar su rostro. Al ser preguntado sobre su arrepentimiento, Noori optó por el silencio, dejando en evidencia su falta de remordimiento ante el sufrimiento causado.



