InicioCultura y OcioEl amor de verano en Hidra que inspiró a Leonard Cohen a...

El amor de verano en Hidra que inspiró a Leonard Cohen a escribir ‘So Long, Marianne’

En un hospital de Oslo, un hombre sostiene un teléfono junto a una anciana de 81 años que apenas puede hablar. A más de ocho mil kilómetros, un reconocido cantante de 82 años, desde su residencia en Los Ángeles, comparte sus últimas palabras con ella. Este encuentro, que se produjo tres días antes de la muerte de Marianne Ihlen, marcó un final para una relación que había comenzado en el verano de 1960, en la isla griega de Hidra. Leonard Cohen, fallecería tres meses y medio después de esa conversación.

Un encuentro en la isla de Hidra

La historia entre Cohen e Ihlen se sitúa en un contexto donde artistas de diversas disciplinas buscaban un refugio creativo. En la década de 1960, Hidra se convirtió en un lugar idóneo para aquellos que deseaban escapar de la rigidez social de sus países. La isla, con sus calles empedradas y su ambiente bohemio, atraía a pintores, escritores y músicos, quienes vivían en una economía de trueque y colaboración artística.

Cohen llegó a Hidra con una beca del Consejo de las Artes de Canadá, con la intención de escribir su segunda novela. Marianne, por su parte, ya había establecido su vida en la isla, aunque enfrentaba dificultades personales, incluyendo un matrimonio problemático con el escritor noruego Axel Jensen. A pesar de la belleza del lugar, sus desafíos personales la hacían sentir «abandonada en el paraíso».

La influencia de Marianne en la obra de Cohen

A lo largo de su relación, Marianne no solo fue una musa, sino también una crítica constructiva de los trabajos de Cohen. Su papel fue fundamental para ayudarlo a perfeccionar su poesía, aunque su imagen se redujo durante años a la famosa fotografía de ella en bikini junto a la máquina de escribir, que Cohen había capturado para la portada de su álbum debut.

En 1967, cuando Cohen grabó ‘So Long, Marianne’, su relación ya atravesaba un período de crisis. Él estaba absorto en su carrera musical y en nuevas relaciones, mientras que ella se encontraba cuidando de su hijo en Hidra y Oslo. La canción, compuesta en un momento de separación, simbolizaba más que un simple adiós; era una manera para Cohen de cerrar un ciclo sin necesidad de explicaciones.

El legado de Marianne y el impacto de la canción

Con el éxito de ‘So Long, Marianne’, su vida se transformó, convirtiéndose en un símbolo de la juventud eterna, mientras que su realidad era mucho más compleja. El libro ‘So Long, Marianne’, escrito por la periodista noruega Kari Hesthamar, explora este contraste y plantea una reflexión sobre el papel de las musas en la creación artística. A menudo, la historia del arte ha invisibilizado a las mujeres cuyas vidas e historias han sido transformadas en material creativo sin su consentimiento o reconocimiento.

El artículo de Hesthamar destaca cómo Marianne, a pesar de ser una figura inspiradora, también desafió ese papel al vivir su propia vida y tener la oportunidad de comunicar su verdad. Su historia culminó en una carta que Cohen le envió antes de su muerte, donde expresaba su amor y conexión, cerrando así un capítulo que había permanecido abierto durante más de cincuenta años.

Según informaron varios medios, este relato reaviva el interés por la complejidad de las relaciones entre artistas y sus musas, un tema que sigue siendo relevante en la discusión cultural contemporánea.

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments