La reciente filtración de datos de 70.381 agentes de los servicios de inteligencia de Marruecos ha desatado un intenso debate sobre su origen. Fuentes del ámbito de la inteligencia han revelado que Mehdi Hijaouy, antiguo número dos de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) de Marruecos, es el responsable de esta divulgación, según informa ABC.
Paradero desconocido y orden de captura internacional
Hijaouy, quien también posee nacionalidad alemana, se encuentra en paradero desconocido desde hace aproximadamente un año y medio, tras huir de España en medio de un proceso de extradición hacia Marruecos. Actualmente, pesa sobre él una orden de búsqueda y captura emitida por Interpol. Las autoridades marroquíes han perdido el rastro de este exalto funcionario, que desempeñó un papel crucial en operaciones de espionaje, incluyendo la vigilancia de líderes europeos y el uso del software Pegasus para infiltrarse en sus dispositivos móviles.
Conflictos internos en la inteligencia marroquí
Hijaouy fue considerado un destacado miembro de los servicios secretos hasta su despido en 2014, en el contexto de una guerra interna entre las dos principales agencias de inteligencia de Marruecos: la DGED, dirigida por Yassine Mansuri, y la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), a cargo de Abdellatif Hammouchi. Su estrecha relación con el rey Mohamed VI le permitió ascender a asesor directo de uno de los principales consejeros del monarca en 2017.
Sin embargo, su carrera se vio truncada por un acoso sistemático tras la publicación de un libro que reveló secretos de la corte. La persecución incluyó amenazas a sus familiares y campañas de desprestigio que lo retrataban como un delincuente. La prensa oficialista intentó minimizar su impacto, presentándolo como un estafador en lugar de un exagente de inteligencia. La identificación de Hijaouy por ABC subraya la importancia de su figura y desmantela la narrativa del régimen marroquí.
Huida y secretos de estado
Ante la creciente presión sobre su familia y su propia seguridad, Hijaouy abandonó Marruecos en 2024, llevándose consigo información clasificada y documentos sensibles. Tras un breve refugio en Francia, donde su movimiento fue vigilado por los servicios secretos marroquíes, fue trasladado a España. Allí fue detenido pero no ingresó en prisión, aunque se le impusieron medidas cautelares, incluida la retirada de su pasaporte. Su caso se tornó relevante al tratarse de un proceso de extradición por un delito que, en teoría, no conlleva prisión.
Después de no asistir a varias citas judiciales, Hijaouy logró escapar de España con ayuda de colaboradores de los servicios de inteligencia españoles, utilizando una identidad falsa. Su ruta lo llevó a Turquía y posteriormente a un destino desconocido, eludiendo la presión del régimen marroquí.
Implicaciones en la política marroquí
El entorno de Hijaouy ha indicado que actualmente se encuentra fuera de Europa, en un lugar que no revela por motivos de seguridad. La búsqueda intensa por parte de Marruecos refleja la relevancia de la información que posee, que podría comprometer a altos funcionarios del régimen, en un contexto de lucha de poder en el país. Se cree que su situación está relacionada con la inminente sucesión del rey Mohamed VI, lo que intensifica el conflicto entre las agencias de inteligencia y sus exmiembros, quienes están dispuestos a revelar secretos oscuros sobre la élite del régimen.
Según reportes de medios como Le Monde y El Confidencial, la situación de Hijaouy se inscribe en una mayor trama de corrupción y narcotráfico que afecta a los altos mandos de la inteligencia marroquí.



