Desalojo por precaución
Los residentes de Los Ángeles de San Rafael se encuentran evacuados en el pabellón municipal de El Espinar a la espera de poder regresar a sus hogares. La situación se originó tras la reactivación de un incendio en Navas de San Antonio, que comenzó a intensificarse el día anterior.
Testimonios de los evacuados
En el pabellón, Javier Martín Velasco, conocido como ‘Lufi’, de 47 años, se encuentra con sus cuatro hijos y su mascota, un pato. Relata que, tras recibir la alerta de desalojo por parte de una agente de la Guardia Civil, quien se mostró visiblemente afectada, su familia tuvo que tomar decisiones rápidas sobre qué llevar. “Lo único que pudimos meter en el coche fueron algunas mudas y medicamentos”, comenta ‘Lufi’.
La familia, que reside en la zona desde hace seis años, nunca había enfrentado una situación similar. ‘Lufi’ menciona que su esposa e hijos estaban más nerviosos que él, quien intentó mantener la calma. Sin embargo, el panorama cambió cuando el viento alteró el comportamiento del fuego, lo que llevó a la evacuación.
Solidaridad en la comunidad
A pesar de la angustia, ‘Lufi’ destaca la solidaridad de la comunidad, señalando que “el pueblo se ha volcado” para ayudar a los evacuados. Su hija también resalta la colaboración entre vecinos en momentos difíciles. Mientras tanto, ‘Lufi’ ha decidido no pasar la noche en el pabellón para no incomodar a otros evacuados, y su familia fue acogida por la tutora del transporte escolar.
Ayuda de voluntarios
En el pabellón, Daniela, una joven de 20 años, se ha convertido en un pilar de apoyo, repartiendo alimentos y bebidas a los evacuados. Estudiante de belleza y estética, se movilizó junto a otros voluntarios en cuanto se enteraron de la situación. “Hemos venido a ayudar, no hay un número exacto de voluntarios, pero todos nos hemos organizado para colaborar”, explica.
Los voluntarios se han encargado de facilitar la estadía de los evacuados, ofreciendo no solo comida, sino también compañía para aliviar el estrés de la situación. Según Daniela, se ha organizado la comida del día con paella y bocadillos gracias a las donaciones de Protección Civil y otros vecinos.
Condiciones en el refugio
El pabellón, que ha sido acondicionado para recibir a los evacuados, presenta un ambiente de cierta calma. Se han dispuesto tumbonas y ventiladores para soportar el calor, y los residentes intentan mantener la normalidad en medio de la adversidad. Bárbara, de 62 años, quien también se encuentra en el refugio, relata que ha podido descansar y que el trato recibido ha sido excelente por parte de los voluntarios y vecinos.
La comunidad continúa a la espera de actualizaciones sobre la situación del incendio, con la esperanza de retornar a sus hogares lo antes posible.
Según informó EL MUNDO, las autoridades están evaluando la situación y mantendrán informados a los evacuados sobre los avances en el control del incendio.



