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Expulsiones extrajudiciales, pero «voluntarias», en la frontera española: una niña escoltada por soldados hacia Marruecos

Operativo en la frontera del Tarajal

En Ceuta, en la frontera del Tarajal, se han establecido dos accesos por los cuales se devuelve a Marruecos a inmigrantes que han cruzado la frontera de manera irregular. Uno de estos accesos, designado como la puerta de la derecha, se utiliza para aquellos que son considerados «voluntarios», un término empleado por las fuerzas militares para referirse a individuos de diversas nacionalidades, incluidos subsaharianos, magrebíes, yemeníes y palestinos. Estos grupos son localizados por el Ejército en las playas de la ciudad y luego trasladados en camiones bajo custodia militar hasta el límite fronterizo.

Diferencias en el proceso de retorno

La puerta de la izquierda está destinada a quienes llegan por su propia voluntad, sin la asistencia de camiones. Sin embargo, la interpretación de la «voluntariedad» en este contexto puede ser bastante ambigua. El diario El Mundo ha podido observar cómo un soldado escoltó a una adolescente de aproximadamente 13 años hacia Marruecos, una situación que pone en duda la naturaleza del retorno.

Despliegue militar y control de la situación

Durante el transcurso de la mañana, ambas puertas permanecieron operativas, con la vigilancia de militares y agentes de la Guardia Civil. Los camiones destinados al traslado de inmigrantes llegaban cada pocos minutos, y tras cruzar la frontera, retrocedían para facilitar la entrada a otros vehículos que obstaculizaban la visibilidad de los medios de comunicación. Los soldados formaban filas frente a ellos para evitar que se capturaran imágenes de los inmigrantes al descender de los vehículos.

Intentos de fuga y la realidad del operativo

El lunes, se registraron varios intentos de fuga por parte de los inmigrantes. En uno de los puntos de concentración, un hombre logró escapar mientras los soldados se distraían. La situación generó un seguimiento por parte de los militares, quienes solicitaron la intervención de los periodistas para detener al fugitivo, aunque sin éxito.

Los inmigrantes, reunidos contra un muro bajo la supervisión de los militares y la Policía Nacional, parecían resignados a su destino. Un teniente del Ejército fue explícito al mencionar que los grupos estaban siendo llevados a la frontera, aunque insistió en que habían aceptado regresar «voluntariamente». Sin embargo, la escena presentada contradice esta afirmación, ya que algunos de los presentes mostraban signos de angustia y suplicaban por no ser obligados a partir.

Control de la información y vigilancia en la ciudad

El control de la situación se extendió más allá de la playa, con el Ejército estableciendo puestos de vigilancia en toda la ciudad para localizar a inmigrantes y dirigirlos hacia el punto de concentración. La presencia militar fue notoria, y en ciertos casos, los soldados intentaron atraer a inmigrantes a la zona, pero estos se mostraron reacios a acudir.

En un contexto de creciente tensión, el operativo continuó, con esfuerzos visibles por parte de los militares para mantener el control sobre la situación y limitar la comunicación de los inmigrantes con los medios de comunicación. Según El Mundo, la tarea de llevar a cabo estas expulsiones se ha visto complicada por la presencia de periodistas que intentan documentar lo que ocurre en la frontera.

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