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Hotel para niños

Memorias de un parvulario

Los recuerdos de la infancia pueden ser vívidos y marcantes, como los de un niño que asistía a un parvulario en la avenida Pearson, conocido como Parvulario Pedralbes, cuyo lema era «Hotel para niños». Este espacio evocaba un ambiente de alegría y emoción, donde los pequeños esperaban con ansias la llegada de los días de verano.

Un espacio de juegos y descubrimientos

Entre los recuerdos más entrañables se encuentra la piscina del jardín, un lugar que parecía oculto entre la vegetación de pinos y encinas. Aunque el agua era fría y el sol no la iluminaba mucho, el momento de zambullirse era especialmente esperado. La llegada de las camareras, vestidas con batas grises y delantales blancos, traía consigo bandejas de consomé de pollo, creando una imagen de lujo infantil que permanecía en la memoria. Las imágenes de ser envuelto en una toalla tras salir del agua y recibir el caldo son parte de las primeras memorias de bienestar del narrador.

La libertad del recreo

La hora del recreo era otro de los momentos más felices. El patio, descrito como un lugar hermoso, se convertía en el escenario de juegos sin fin. A esa edad, controlar los esfínteres era un logro, pero el deseo de permanecer jugando a menudo hacía que el niño se resistiese a ir al baño. A pesar de los accidentes, el ambiente del parvulario le permitía sentirse querido y atendido, sin una sensación de desprecio, sino como un niño que disfrutaba de una atención especial.

Un incidente que cambió la percepción

Sin embargo, un episodio con una profesora llamada Teresa Ortega marcó un cambio en esa percepción. Ella amenazó al niño con una reprimenda si volvía a tener un accidente, lo que dejó una impresión en él, aunque no suficiente para cambiar su comportamiento. Cuando ocurrió lo que ella había prometido, la reacción fue la expulsión de la profesora por parte de Montserrat Leyta, la dueña del parvulario, lo que se interpretó como un acto de justicia por parte del niño, quien percibía el poder que tenía en la situación.

Reflexiones sobre la infancia

El relato culmina con una reflexión sobre el paso de la infancia a la civilización. Al ir al baño como se esperaba, el niño sintió que había perdido algo esencial de su niñez. Aunque se creía parte de un entorno donde todo era posible y donde se podía jugar sin preocupaciones, el momento de asumir sus responsabilidades marcó el final de una etapa de inocencia. En su mente, el parvulario no era solo un lugar de aprendizaje, sino un hotel donde se cuidaba de cada necesidad, un espacio en el que él se sentía como cliente, no como alumno.

Estos recuerdos, según se detalla, nos ofrecen una ventana a las complejidades de la infancia y cómo el entorno educativo puede influir en la formación de la identidad personal.

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