Realizar acciones cotidianas como murmurar el nombre de un objeto mientras se busca en un cajón, repetir en voz alta los pasos de una receta o recitar mentalmente una lista de compras son comportamientos comunes en muchas personas. Sin embargo, a menudo estos actos son acompañados por una sensación de incomodidad, como si hablar solo fuera algo extraño que se debe ocultar.
Investigación sobre el lenguaje y la cognición
El psicólogo Gary Lupyan, de la Universidad de Wisconsin, ha dedicado años a investigar la relación entre el lenguaje y la cognición. En uno de sus estudios más significativos, Lupyan pidió a un grupo de voluntarios que buscaran objetos específicos en imágenes complejas. La diferencia entre los participantes fue que unos debían nombrar el objeto en voz alta, mientras que otros solo lo pensaban en silencio.
Los hallazgos fueron concluyentes: aquellos que verbalizaron el nombre del objeto lograron encontrarlo más rápidamente que los que mantuvieron el proceso en su mente. Este estudio, realizado junto a Daniel Swingley y publicado en 2012 en The Quarterly Journal of Experimental Psychology, sugiere que hablar en voz alta ayuda al cerebro a concentrarse y a mantener activa la memoria de trabajo en tareas que requieren atención.
Beneficios de la auto-verbalización
La investigación indica que la verbalización autodirigida es especialmente eficaz en situaciones que requieren seguir pasos secuenciales, mantener la atención o evitar la pérdida de información. Actividades como ensamblar muebles, aprender nuevas habilidades que requieren práctica, o gestionar tareas domésticas en un orden específico pueden beneficiarse significativamente de esta técnica.
Esto se debe a que al verbalizar una tarea, se activa un canal adicional de procesamiento en el cerebro que refuerza la memoria de trabajo y disminuye la probabilidad de cometer errores o olvidar pasos clave. Es un proceso similar a anotarse recordatorios, pero en un formato oral y más inmediato.
Distinción entre diferentes tipos de habla interna
Los investigadores también aclaran que existe una diferencia importante entre el diálogo interno que proporciona beneficios y otras formas de auto-habla que pueden requerir atención. Hablar solo mientras se realizan tareas cotidianas es un comportamiento normal y ha sido documentado en personas de todas las edades. Sin embargo, si el diálogo interno se convierte en respuestas a voces externas o se acompaña de ansiedad intensa y persistente, puede ser recomendable buscar la ayuda de un profesional.
En resumen, para la mayoría de las personas, hablarse a sí mismo en casa no es motivo de preocupación. Más bien, es una estrategia que el cerebro utiliza para optimizar su funcionamiento durante actividades diarias.



