Una historia oculta bajo el Hotel Príncipe Pío
En el número 14 de la Cuesta de San Vicente, en Madrid, se encuentra el Hotel Príncipe Pío, cuya fachada clásica contrasta con el bullicio de la estación de tren cercana. Sin embargo, bajo su estructura se esconden los vestigios de los Baños del Niágara, un complejo inaugurado en 1879 que marcó un antes y un después en los hábitos de higiene y deporte de la capital española.
Los inicios de los Baños del Niágara
Los Baños del Niágara no solo fueron la primera piscina de gran tamaño de Madrid, sino que posteriormente se convirtieron en la primera piscina climatizada del país. Este recinto, compuesto de agua, carbón y cloro, revolucionó la forma de entender el baño y la natación en una ciudad que anhelaba tener un acceso más amplio al agua.
Para entender su origen, es necesario retroceder a finales del siglo XIX, cuando Madrid carecía de suficientes infraestructuras sanitarias y dependía de sus arroyos subterráneos, como el arroyo de Leganitos. En este contexto, un empresario visionario, Vito Montaner, adquirió un antiguo lavadero ubicado en el número 12 del Paseo de San Vicente y lo transformó. El 6 de julio de 1879, se anunció la apertura de los Baños del Niágara, que ofrecían un nuevo concepto de salud a través del agua.
Un sanatorio que evolucionó hacia el ocio
Inicialmente concebido como un sanatorio, el complejo incluía consultas médicas y tratamientos de hidroterapia. Sin embargo, su principal atractivo era un estanque exterior de 27 metros que se convirtió en la primera piscina de natación de la ciudad. Con el cambio de siglo, la percepción del baño cambió, y los Baños del Niágara se adaptaron a esta nueva realidad social.
En la década de 1910, bajo la gestión de Santiago Domínguez, se transformó en un parque recreativo, incorporando actividades sociales. La inauguración del Cine de Verano El Niágara en 1914 atrajo a numerosos visitantes que disfrutaban de la piscina y de proyecciones de cine mudo al aire libre en las cálidas noches de verano.
La consolidación como centro deportivo
La década de 1930 marcó el apogeo de los Baños del Niágara como centro de deportes acuáticos. El 4 de noviembre de 1931, dos clubes de natación se fusionaron para formar el Canoe Natación Club, que necesitaba un espacio para entrenar durante el invierno. Con el apoyo del mecenas Cástor Ulloa Fariña, se realizaron obras para adaptar la piscina a las normativas internacionales, incluyendo la construcción de una estructura cubierta.
En invierno de 1932, la piscina se convirtió en la primera cubierta y climatizada de Madrid, lo que permitió la celebración del primer Trofeo Masses el 4 de febrero de ese mismo año. Este evento se considera un hito en la historia del deporte acuático en España.
Declive y legado
A diferencia de otras infraestructuras que sufrieron daños durante la Guerra Civil, los Baños del Niágara sobrevivieron a los conflictos bélicos. Sin embargo, no pudieron resistir el avance del desarrollo urbano en la posguerra. A mediados del siglo XX, el complejo fue finalmente cerrado y los restos de esta emblemática piscina quedaron sepultados bajo el Hotel Príncipe Pío. Según informó un medio local, la historia de los Baños del Niágara sigue siendo un recordatorio de la evolución de los hábitos de ocio y salud en Madrid.



