Decisión de la FIFA
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció este viernes la cancelación de los planes para crear una filial destinada a comercializar la Copa del Mundo con inversión privada. Esta decisión fue tomada después de que se manifestara un rechazo generalizado por parte de las federaciones asociadas. En un comunicado, Infantino señaló que el proyecto había generado divisiones que no beneficiaban el objetivo inicial de la organización.
Detalles del proyecto fallido
La propuesta de la FIFA contemplaba la recaudación de hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de un 20% de participación en una nueva unidad que gestionaría eventos como la Copa del Mundo, valorada en 20.000 millones de dólares según JP Morgan. Las 211 federaciones miembros de la FIFA habían recibido un plazo de poco más de 50 días para decidir si aceptaban un pago de 53 millones de dólares a cambio de su apoyo a la iniciativa.
Reacciones de las federaciones
El plan enfrentó una fuerte oposición, comenzando por la UEFA, que dejó claro que las federaciones nacionales no participarían en competiciones de la FIFA si se mantenía la propuesta. La Concacaf también se alineó con esta postura, y la Conmebol inició un proceso de consulta interno, subrayando que «primero está el fútbol».
Cambios en la cúpula de la FIFA
En medio de la controversia, Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino, presentó su dimisión, describiendo el proyecto como «un mal negocio para el fútbol». Además, Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, acusó a Infantino de engañar al personal y caracterizó la propuesta como un «proyecto de una sola persona».
Consecuencias para el Mundial 2030
Las federaciones de España y Portugal han advertido que renunciarían a la organización del Mundial 2030 si no se retiraba la propuesta de privatización. Infantino concluyó su comunicado expresando su intención de reunir a todas las partes interesadas para fomentar el desarrollo del fútbol a nivel global, especialmente en las regiones que más lo necesitan.
Según informó el medio The Times, la FIFA había buscado establecer un acuerdo que fortaleciera a sus asociaciones miembro y al deporte en general. Sin embargo, la falta de apoyo y los desacuerdos evidentes llevaron a la entidad a dar marcha atrás en su plan.



