Escáner de Viabilidad Amorosa
En un contexto donde las relaciones de pareja son evaluadas por un sistema automatizado, Carlos y María se preparan para someterse al Escáner de Viabilidad Amorosa (EVA). Este procedimiento, diseñado para determinar la compatibilidad y el futuro de las parejas, genera en ellos una mezcla de nerviosismo y expectativas. Ambos son estudiantes de Medicina y se sienten familiarizados con el proceso, aunque la inminente prueba les causa ansiedad.
Preparativos y expectativas
La pareja discute los detalles del día de la prueba, reconociendo la seriedad del momento. Carlos intenta tranquilizar a María, recordándole que han revisado su relación a fondo, desde sus gustos personales hasta sus planes de matrimonio y familia. A pesar de sus esfuerzos, ambos son conscientes de que el resultado del EVA podría impactar profundamente sus vidas.
El proceso de la prueba
Durante la evaluación, se realiza una entrevista conjunta con un psicólogo, seguida de sesiones individuales en el simulador. El facilitador del proceso les explica que deben ser totalmente sinceros, enfatizando la importancia de la salud mental y las repercusiones sociales de las relaciones fallidas. La prueba tiene una duración total de dos horas, y aunque pueden repetirla, el diagnóstico final del EVA es definitivo.
Resultados inesperados
Tras completar el examen, la pareja espera ansiosa el resultado. Sin embargo, la conclusión del escáner es que Carlos y María son considerados una pareja sin futuro. Según la normativa de Salud Mental Estatal, se les otorga una media hora para despedirse antes de proceder a firmar documentos que estipulan que no podrán mantener contacto como pareja en el futuro. La noticia genera una fuerte reacción emocional en ambos.
Reacciones ante el diagnóstico
La respuesta de Carlos es de incredulidad y angustia, mientras que María intenta asimilar la situación. Ambos se encuentran ante la dura realidad de que una inteligencia artificial ha decidido el destino de su relación. La normativa establece que las segundas oportunidades están prohibidas, lo que añade un peso adicional a su situación. La pareja enfrenta la decisión de cómo proceder tras recibir un diagnóstico que no esperaban.
Según informes, el sistema EVA ha mostrado una eficacia del 93% en sus diagnósticos, lo que resalta la confianza del Estado en este tipo de evaluaciones. Sin embargo, las repercusiones personales para aquellas parejas que no son aprobadas generan un debate sobre la ética de este enfoque en las relaciones humanas.



