Un encuentro decisivo
En el verano de 1981, un hombre llegó al frankfurt de Navàs, un pequeño municipio situado entre Manresa y Berga, con la intención de vender una máquina tragaperras. En ese momento, el hijo del dueño del establecimiento, Andreu Morell, lo atendió. Inicialmente mostró desinterés, pero pronto se sintió atraído por el carisma del vendedor, que se presentó como Manuel Lao, representante de la empresa Cirsa.
Una decisión arriesgada
Al llegar la noche, Andreu comunicó a sus padres que abandonaría el negocio familiar para trabajar con Lao en Cirsa, una decisión que sorprendió y preocupó a sus progenitores, quienes habían esforzado mucho para levantar su pequeño negocio. A pesar de sus intentos de persuadirlo para que se quedara, Andreu sintió que «el destino le llamaba», una afirmación que refleja la convicción que lo impulsó a seguir su camino.
La espera por una oportunidad
Al día siguiente, Andreu se trasladó a Terrassa, donde la búsqueda de la sede de Cirsa resultó complicada. Aunque Lao no tenía vacantes disponibles, Andreu no se desanimó. Optó por esperar frente a las puertas del almacén donde Lao accedía a su despacho. Pasaron días, y Andreu permaneció allí, durmiendo en el suelo, durante un total de quince días. Esta espera, aunque breve en términos cronológicos, fue un periodo lleno de incertidumbre y desafío personal para él.
El reconocimiento del esfuerzo
Finalmente, Manuel Lao volvió a recibir a Andreu, quien le expresó su deseo de trabajar para él. Fue entonces cuando Andreu comenzó a laborar en la fábrica y posteriormente en el almacén, ascendiendo hasta convertirse en la mano derecha de su mentor. A lo largo de los años, Morell ha sido un colaborador leal, confiándole a Lao las responsabilidades más críticas de la empresa, contribuyendo significativamente a su éxito y a su consolidación como una de las principales fortunas de Cataluña.
Un legado de lealtad y amor al trabajo
Recientemente, Andreu Morell cumplió 70 años. Aunque muchos destacan su dedicación al trabajo, su historia se centra más en la admiración y el afecto por Lao, que en su éxito personal. A pesar de su relevante papel en el crecimiento de Cirsa, Andreu ha mantenido un perfil bajo, evitando la exposición pública y el reconocimiento. Su enfoque siempre ha estado en apoyar a su mentor y contribuir a la realización de su visión empresarial, más que en la búsqueda de recompensas materiales.
Según informaron diversas fuentes, Andreu Morell continúa viviendo con humildad, valorando la lealtad y el servicio por encima de la riqueza personal, un testimonio de su compromiso y dedicación a lo largo de su vida profesional.



