Un clásico literario adaptado al teatro contemporáneo
La novela ‘Las amistades peligrosas’, escrita en 1782 por Pierre Choderlos de Laclos, continúa resonando en la actualidad. Este relato epistolar, que explora temas como el deseo, la manipulación y el poder, fue adaptado al teatro por el dramaturgo británico Christopher Hampton hace más de cuarenta años. La nueva versión, a cargo del director David Serrano, se presentó en noviembre pasado y ahora se exhibe en el Teatro Marquina, donde estará en cartel del 18 de septiembre al 8 de octubre. El elenco principal cuenta con las actuaciones de Pilar Castro en el papel de la marquesa de Merteuil y Roberto Enríquez como el vizconde de Valmont, junto a Ángela Cremonte, Carmen Balagué, Iván Lapadula y Elisa Scianca.
Reflexiones sobre el texto y su relevancia actual
Pilar Castro destaca la profundidad del texto, considerándolo uno de los mejores con los que ha trabajado en teatro. La actriz menciona que cada página invita a la reflexión filosófica, lo que resulta enriquecedor en un contexto contemporáneo marcado por la inmediatez. Por su parte, Enríquez señala que la obra presenta un enfoque feminista innovador que examina las limitaciones impuestas a las mujeres por la sociedad.
La trama se centra en la intrigante relación entre dos aristócratas: la marquesa de Merteuil desafía al vizconde de Valmont a seducir a mujeres que parecen inalcanzables. Sin embargo, la situación da un giro inesperado cuando Valmont se enamora de una de sus víctimas, rompiendo así las reglas del juego. Ambos actores coinciden en que, a pesar de ser personajes carismáticos y seductores, su incapacidad para conectar con sus propios sentimientos los lleva a una autodestrucción progresiva.
Un montaje sin referencias temporales
Enriquez comenta que Serrano ha optado por una puesta en escena atemporal, despojando al montaje de elementos del siglo XVIII como pelucas y corsés. Aunque el lenguaje de los personajes es más similar al de Shakespeare que al contemporáneo, la obra mantiene una sorprendente vigencia. La narrativa aborda el abuso de poder y las relaciones amorosas, temas que siguen siendo relevantes hoy en día.
Una crítica a las dinámicas de poder
Castro y Enríquez también reflexionan sobre la conexión entre la obra y la actualidad, mencionando la figura de Jeffrey Epstein como un ejemplo del abuso de poder. Según Castro, la historia revela cómo el deshumanizar al otro puede tener consecuencias devastadoras, mientras que Enríquez enfatiza la representación de una clase social que se distrae con juegos de poder erótico, una crítica que resuena con las tensiones sociales actuales.
Los personajes de la obra se ven arrastrados por emociones que intentan dominar. La marquesa, a pesar de su aparente control, se revela como una figura vulnerable, lo que añade complejidad a su papel. Castro describe a Merteuil como una mujer que debe ocultar sus sentimientos para mantener su poder en una sociedad desigual, mientras que Enríquez argumenta que ella busca su propia libertad más que la de todas las mujeres.
Finalmente, los actores discuten sobre la representación de la vulnerabilidad en sus personajes, destacando cómo Merteuil debe aprender a contener sus emociones, un reto que Castro confiesa haber encontrado difícil. Esta obra, según los protagonistas, no solo pone de manifiesto las dinámicas de género del pasado, sino que también invita a reflexionar sobre las realidades sociales presentes.
Según informó el medio, la producción se presenta como una obra que, a pesar de estar ambientada en un contexto histórico, explora cuestiones universales que siguen siendo relevantes en la actualidad.



