Inquietud en la periferia de Ceuta
La comunidad de la periferia de Ceuta enfrenta una situación crítica tras la llegada masiva de más de 70.000 migrantes. Abdellah Mustafa, presidente de la asociación de vecinos Sidi Embarek, expresa el descontento generalizado al señalar que los residentes se ven obligados a asumir responsabilidades que corresponden al Gobierno. «No tenemos por qué hacer el trabajo del Gobierno», afirma.
Ayuda comunitaria ante la falta de recursos
Ante la falta de recursos, los vecinos han comenzado a proporcionar asistencia básica a los migrantes, incluyendo comida, agua y refugio. Sin embargo, Mustafa advierte que esta situación es insostenible. «Estamos desbordados en la periferia. Nos sentimos solos y abandonados», declara, enfatizando la necesidad de una intervención urgente por parte de las autoridades tanto del Gobierno central como del ejecutivo local.
Condiciones de vulnerabilidad severa
La situación se agrava para las mujeres migrantes, muchas de las cuales han sido víctimas de agresiones. Según Mustafa, 295 mujeres, de las cuales más del 60% son menores no acompañadas, están actualmente «desprotegidas» y «desatendidas». El presidente de la asociación expresa que la comunidad ha hecho un esfuerzo considerable para ayudar, pero ya no pueden continuar haciéndolo. «Ya no nos damos abasto», concluye.
Infracciones sanitarias y condiciones de vida precarias
Los problemas no se limitan a la atención a los migrantes. Un residente de la zona denuncia la falta de servicios básicos, como baños, lo que ha llevado a situaciones de insalubridad extrema. «La gente tiene que salir a buscar sombra porque no hay techo», asegura, demandando condiciones de vida dignas.
Demandas de acción coordinada
Ramsés Mohamed, de la asociación Elin, respalda las quejas de Mustafa y exige una respuesta coordinada entre el Gobierno autonómico de Ceuta y el Gobierno central. «Exigimos de manera inmediata y urgente una solución que garantice la retirada de las personas que están en la calle», señala, subrayando la vulnerabilidad de miles de personas en la ciudad.
Además, Mohamed critica la falta de acción gubernamental, indicando que las organizaciones locales han estado cubriendo necesidades básicas «ante el silencio del Gobierno». Exige la creación de espacios seguros para menores y mujeres, así como el acceso a atención sanitaria y psicológica para los migrantes. «La solidaridad ciudadana es admirable, pero no puede ser la única respuesta», concluye.
Según informó RTVE, la situación en Ceuta continúa siendo crítica, con una creciente presión sobre los recursos comunitarios y el llamado a la acción por parte de los residentes en busca de soluciones efectivas.



