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Menores marroquíes en Ceuta evitan centros de acogida en busca de libertad

Asentamiento de menores en Ceuta

En las cercanías de la playa del Tarajal, un grupo de menores marroquíes ha establecido un asentamiento en condiciones precarias. Este campamento improvisado, ubicado en una superficie de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, es el hogar de decenas de jóvenes que prefieren permanecer en la calle en lugar de ser trasladados a centros de acogida.

Vida cotidiana en el campamento

Durante las horas del mediodía, muchos de estos jóvenes permanecen dormidos, mientras que otros pasan el tiempo sentados sobre muebles en mal estado. La comida consiste principalmente en pan y sopa especiada, y algunos se permiten el lujo de compartir un bote de Nutella. Uno de los jóvenes, Mohammed, declaró: «Comemos como queremos». Sin embargo, esta aparente libertad convive con la precariedad y la falta de recursos básicos.

Realidades familiares y el idioma como barrera

Mohami Amin, un adulto que también reside en el asentamiento, se encarga de preparar comida sobre una hoguera improvisada. Explicó que su hijo, Adam, llegó a Ceuta hace unos días y que, aunque su hijo dice tener 19 años, él insiste en que es menor. La mayoría de los menores en este campamento provienen de Tánger y tienen entre 14 y 26 años. Sin embargo, la mayoría de ellos se niega a ingresar a un centro de acogida, exigiendo «libertad».

Desafíos y aspiraciones de los jóvenes

A medida que se adentran en la zona, algunos jóvenes expresan su deseo de no ser interceptados y prefieren ocultarse en las colinas de Ceuta. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, estimó que alrededor de 1.200 menores podrían estar en situación de espera, aunque advirtió que esta cifra es solo una aproximación.

Entre los residentes, hay quienes han sido repatriados desde Alemania por delitos menores, mientras que otros buscan oportunidades de trabajo en España. Uno de ellos, que anteriormente trabajaba en la frontera, lamenta que sus expectativas no se hayan cumplido y se siente frustrado con la falta de apoyo del Estado español. Sin embargo, manifiesta su intención de quedarse en España a pesar de las dificultades: «Si no me echan de España, me quedo aquí contento».

Los jóvenes en el asentamiento han perdido la confianza en recibir ayuda del gobierno español, y muchos se preguntan qué medidas se tomarán para mejorar su situación. A pesar de su desilusión, algunos continúan esperando que se produzcan cambios en su favor.

Según informes recientes, la situación en el asentamiento refleja la complejidad del fenómeno migratorio en la región y la necesidad de abordar las condiciones de vida de estos menores.

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