Visita a Ceuta y la realidad de los menores migrantes
En octubre de 2018, durante mi mandato como eurodiputada, realicé un viaje a Ceuta junto a Javier Nart con el propósito de analizar los desafíos en la frontera terrestre de la Unión Europea en África. La visita se llevó a cabo para escuchar las demandas del Sindicato Unificado de Policía y presentar al Parlamento Europeo la necesidad de que la Unión asuma su responsabilidad en esta región.
La situación en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes
Durante nuestra estancia, tuvimos la oportunidad de recorrer el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y de dialogar con el médico encargado, así como con residentes locales preocupados por el estado de los menores que allí se encuentran. La situación que observamos ya entonces resultaba alarmante.
Al indagar sobre el estatus de estos menores, se nos respondió de manera irónica que «muchos de ellos desaparecen durante las festividades en sus países de origen y luego regresan». Esta afirmación revelaba un patrón de comportamiento complejo, donde algunas familias marroquíes, así como el Gobierno de Marruecos, dejaban a sus hijos en España para su crianza. Este fenómeno es difícil de comprender desde una perspectiva cultural diferente.
Desigualdades en la atención a menores migrantes
Es desconcertante que un menor británico en Canarias o un alemán en Mallorca jamás sería enviado a un centro en la península en situaciones similares. Sin embargo, los menores marroquíes que logran entrar en el país son distribuidos por diversas comunidades autónomas en España. Estos jóvenes reciben recursos públicos, que son escasos para la población infantil local, lo que genera tensiones en la convivencia. Además, Marruecos ha recibido significativas sumas de dinero provenientes de los impuestos españoles, más de 1.000 millones de euros recientemente, destinados a proyectos de infraestructura y otras iniciativas sin contraprestación.
Inquietudes sobre la gestión y los recursos
Este apoyo financiero ha sido acompañado por lo que se ha calificado como agresiones «híbridas», lo que incluye la llegada de aproximadamente 80.000 migrantes a Ceuta, dejando un número indeterminado de menores extranjeros no acompañados (MENA) en el sistema español. Esta situación ha suscitado críticas y cuestionamientos sobre la efectividad del uso de fondos públicos, tanto para la atención a los menores como para el manejo de la crisis migratoria.
Diversas organizaciones, incluyendo entidades del tercer sector y ONGs como Cruz Roja y Save the Children, trabajan con estos menores en España. Los costos anuales por menor varían considerablemente entre comunidades, oscilando entre 30.000 y más de 60.000 euros, dependiendo de factores como vivienda, atención médica y educación. No obstante, estas cifras no contemplan los gastos adicionales generados en términos de seguridad y judicialización en algunos municipios.
Propuestas para abordar la situación
Actualmente, la situación de los menores en Ceuta plantea la necesidad de soluciones urgentes. Se discuten opciones que van desde la implementación de medidas que aumenten la presión sobre Marruecos, como gravar los productos agrícolas enviados a la UE para financiar la atención de estos jóvenes, hasta considerar que las naciones no participen en eventos deportivos organizados por países que invierten grandes sumas en infraestructuras mientras descuidan la situación de sus ciudadanos.
Es fundamental recordar que la frontera de Ceuta no es solo un problema local, sino que representa la frontera sur de Europa. Tratar a los menores como huérfanos permanentes, a pesar de que muchos mantienen lazos familiares, distorsiona el sistema de protección y desperdicia recursos que podrían utilizarse de manera más efectiva. Es necesario abordar esta situación con seriedad y responsabilidad.
Según informó [medio], la gestión de estos menores requiere una respuesta cohesiva y efectiva por parte de las autoridades europeas y españolas para evitar que se convierta en una carga insostenible tanto para las comunidades locales como para los propios menores.



