Revisión del Tratado de Libre Comercio
Desde el verano de este año, la Administración de Donald Trump ha implementado un nuevo enfoque para ejercer presión sobre México, modificando las condiciones del tratado comercial vigente. En lugar de permitir revisiones a largo plazo del acuerdo, Estados Unidos ha optado por establecer revisiones anuales, lo que genera incertidumbre en las relaciones económicas entre ambos países y fortalece la posición de Estados Unidos en otros temas sensibles como la lucha contra el narcotráfico y la gestión migratoria.
Cambios en el TLCAN
Trump ya había impulsado cambios significativos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que estuvo en vigor desde 1994, al renombrarlo como Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este nuevo acuerdo, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, tiene una duración de 16 años con posibilidad de prórroga, y contemplaba la opción de revisar sus términos en 2026. Sin embargo, la Administración Trump ha decidido acelerar estas revisiones, generando un ambiente de negociación más tenso.
Negociaciones fragmentadas
A pesar de que tanto México como Canadá preferían un marco más estable y menos sujeto a cambios frecuentes, Estados Unidos ha impuesto un enfoque en el que las negociaciones se llevan a cabo de manera separada. En este sentido, se han establecido mesas de negociación distintas, una con México, que representa la mayor parte del comercio en América del Norte, y otra con Canadá. La tercera ronda de negociaciones con México se llevó a cabo recientemente en la Ciudad de México, y se espera una cuarta reunión en septiembre en Washington, aunque aún no se vislumbra un acuerdo definitivo.
Dependencia económica de México
La economía mexicana es altamente dependiente de su relación comercial con Estados Unidos, al destinar cerca del 80% de sus exportaciones a ese país y recibir casi el 50% de sus importaciones desde allí. Aunque México podría intentar diversificar sus mercados, no existen alternativas que puedan igualar el volumen de comercio con Estados Unidos. Dado que el déficit comercial que este último presenta en relación con México es un punto crítico en las críticas de Trump hacia el T-MEC, la presión estadounidense busca que México abra más su mercado a productos y servicios de Estados Unidos.
Perspectivas de negociación
El Secretario de Comercio de EE.UU., Jamieson Greer, ha declarado que espera poder presentar una propuesta final antes de finalizar 2026, lo que indica que no se alcanzará un acuerdo hasta el próximo año. A pesar de que el T-MEC sigue funcionando bajo sus condiciones actuales, la prolongación de las negociaciones genera una incertidumbre que México preferiría evitar, aunque Washington parece aprovechar esta situación para presionar al gobierno de Claudia Sheinbaum en otros temas.
Relaciones diplomáticas y aranceles
En el último año, México ha realizado numerosas extradiciones de narcotraficantes a solicitud de la Justicia estadounidense, y su política migratoria ha estado alineada con la de Washington, lo que refleja el intento de Sheinbaum de mantener buenas relaciones con la administración de Trump. A pesar de las reclamaciones por incidentes relacionados con la muerte de migrantes a manos de la Policía de Inmigración de EE.UU. (ICE), no ha habido una ruptura diplomática significativa.
Las negociaciones también han estado complicadas por la política de aranceles impuesta por la Casa Blanca. Aunque alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas a EE.UU. se benefician de aranceles cero gracias al T-MEC, Washington aplica tarifas que oscilan entre el 10% y el 50% a productos mexicanos que no están incluidos en el tratado o que no cumplen con sus requisitos, siendo los de acero, aluminio y cobre los más afectados.
Según informó [medio], la situación actual sigue generando preocupaciones sobre el futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos.



