Obstáculos en el desarrollo del nuevo Air Force One
El programa para reemplazar los antiguos aviones presidenciales de Estados Unidos, conocido como VC-25B, está atravesando una serie de contratiempos significativos. Según un informe del Pentágono, al que tuvo acceso el Corriere della Sera, la falta de parabrisas y ventanillas ha surgido como uno de los problemas más recientes en este proyecto multimillonario. Este retraso se suma a una lista ya extensa de complicaciones que han marcado el desarrollo del nuevo Air Force One, cuya entrega inicial estaba prevista para 2028.
Detalles del informe y situación actual
El informe, que forma parte de la solicitud presupuestaria del Departamento de Defensa para el año fiscal 2027, revela que el programa todavía no ha logrado estabilizarse casi una década después de que se adjudicara el contrato a Boeing. La entrega del primer modelo se estima para 2028, con el segundo avión programado para 2029. Sin embargo, las posibilidades de que se produzcan nuevos retrasos son cada vez más escasas.
Complejidad del diseño y cadena de suministro
El VC-25B no es un avión de pasajeros común; está basado en el Boeing 747-8 y ha sido adaptado para funcionar como un centro de mando aéreo en situaciones de crisis, incluyendo conflictos nucleares. La complejidad de su diseño ha exacerbado los problemas en la cadena de suministro. El informe de 32 páginas indica que uno de los principales factores que ha contribuido a los retrasos es el diseño de los interiores, que se vio afectado por un cambio de proveedor en 2023, lo que ha generado dificultades técnicas y de certificación.
Además, la falta de parabrisas certificados ha sido un punto crítico, ya que Boeing no cuenta actualmente con piezas de repuesto adecuadas. La compañía ha encargado la fabricación de nuevos cristales a PPG Industries, pero el proceso ha sido lento. El diseño del parabrisas y su certificación aún están en curso, lo que retrasa aún más el avance del programa.
Otros problemas en la producción
Las ventanillas de los pasajeros también están causando problemas de producción en GKN Aerospace, debido a impurezas durante el ensamblaje y un accidente en la planta de California que interrumpió la producción. Por otro lado, los dos aviones destinados a ser los nuevos Air Force One requieren numerosas reparaciones estructurales, incluyendo 95 intervenciones pendientes en el primero y 142 en el segundo, además de modificaciones para integrar los sistemas específicos para el presidente.
Riesgos adicionales y presupuesto
El sistema de comunicaciones, considerado obsoleto más allá de 2028, enfrenta problemas de ciberseguridad. A pesar de que se solicitó un presupuesto de 73,3 millones de dólares para actualizaciones, solo se aprobaron 36,65 millones, lo que representa una reducción del 50%. El informe advierte que el calendario de pruebas de vuelo es extremadamente ajustado y cualquier contratiempo podría resultar en más retrasos.
Boeing ha registrado un cargo extraordinario interno de aproximadamente 280 millones de dólares para hacer frente a estos desafíos, sumándose a las pérdidas acumuladas que ya alcanzan los 3.700 millones de dólares. El coste total del programa ha ascendido a 5.950 millones de dólares, impulsado principalmente por investigación y desarrollo. La administración Trump ha optado por utilizar un avión provisional mientras se resuelven estos problemas.
Según informó el Corriere della Sera, el futuro del programa continúa siendo incierto, con numerosas incógnitas acerca de su cumplimiento de plazos y presupuesto.



