Un nuevo horizonte para Pekín
El Gobierno chino está llevando a cabo la construcción de Xiong’an, una ciudad administrativa diseñada para aliviar la congestión de Pekín. Las autoridades promueven este desarrollo como un modelo del futuro, aunque los residentes locales temen que se convierta en una urbe deshabitada.
Un cambio de paisaje
Un tren recorre el trayecto hacia Xiong’an, alejándose de la grisácea periferia de Pekín. Durante 45 minutos, el paisaje se transforma, pasando por campos de maíz y antiguos pueblos, hasta llegar a una estación que parece estar diseñada para un gran volumen de pasajeros que aún no llega. En el vestíbulo, la atmósfera está marcada por el eco de maletas y un par de ancianos que esperan, mientras un robot de limpieza circula sin encontrar obstáculos. En una ciudad destinada a albergar millones, el silencio es notable.
La concepción de una nueva ciudad
Al salir de la estación, el calor del verano se siente en el aire, y las avenidas parecen excesivamente amplias para el escaso tráfico que reciben. Xiong’an fue concebida en 2017 por el presidente Xi Jinping, quien la describió como un “proyecto de importancia histórica para el milenio”. Este desarrollo busca no solo descongestionar Pekín, que supera los 21 millones de habitantes, sino también crear un nuevo modelo urbano que aborde los problemas de contaminación y urbanismo descontrolado que han surgido en el país.
Inversiones y planificación
El Partido Comunista ha desempeñado un papel central en el diseño de esta ciudad, que resulta de la fusión de tres antiguos condados. La inversión en infraestructura ha sido considerable, con fondos destinados a carreteras, hospitales, centros educativos y sistemas de transporte, convirtiendo lo que alguna vez fue tierra agrícola en un espacio urbano moderno.
Un entorno en desarrollo
Los nuevos distritos residenciales de Xiong’an presentan un diseño sobrio y funcional, con bloques de apartamentos rodeados de jardines. A diferencia de otras ciudades chinas, no se han construido rascacielos llamativos. En una cafetería cercana, la camarera observa un aumento en el número de clientes, mientras que un jubilado expresa su preocupación por la falta de vecinos y actividad en la zona, indicando que aún se necesita tiempo para construir una comunidad.
Un modelo sin precedentes
Xiong’an no solo se erige como una nueva ciudad, sino como un centro administrativo y económico. Inicialmente, se mudaron organismos estatales y grandes empresas, seguidos por universidades y centros de innovación. La infraestructura ha sido puesta en marcha antes de que la población se establezca de forma masiva, lo que refleja un enfoque singular en el desarrollo urbano en comparación con ejemplos occidentales.
Según informó un medio local, el avance de tecnologías como los autobuses sin conductor, que operan con sistemas de inteligencia artificial, simboliza la modernidad de Xiong’an, aunque la realidad de los escasos pasajeros en estos vehículos refleja el desafío que enfrenta la ciudad en su proceso de crecimiento.



