Descubrimiento sobre la Corriente Circumpolar Antártica
La Corriente Circumpolar Antártica, considerada la corriente oceánica más potente del mundo y responsable del aislamiento térmico de la Antártida, tiene un origen más complejo de lo que se pensaba. Un nuevo estudio publicado en la revista PNAS indica que su formación no se debió únicamente a la separación tectónica de los continentes circundantes, sino que fue crucial la alineación de los vientos del oeste con los pasos oceánicos abiertos hace aproximadamente 34 millones de años.
Contexto geológico y climático
Este hallazgo se sitúa en el contexto de la transición climática entre el Eoceno y el Oligoceno, un periodo que tuvo lugar entre hace 34,4 y 33,7 millones de años, durante el cual la Tierra experimentó un cambio significativo de un clima cálido a uno más frío. Durante esta transición, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera disminuyó de alrededor de 1.000 a 600 partes por millón.
Apertura de pasos oceánicos
La separación de Australia y Sudamérica de la Antártida dio lugar a dos pasos oceánicos fundamentales: el paso de Tasmania y el paso de Drake. Estos facilitaron el intercambio de agua alrededor del continente antártico. Sin embargo, esta apertura por sí sola no fue suficiente para generar una corriente oceánica robusta.
El papel de los vientos del oeste
Los investigadores descubrieron que era necesario que el cinturón de vientos del oeste se alineara geográficamente con los pasos oceánicos, algo que no ocurría durante los picos de glaciación temprana, entre 33,7 y 33,2 millones de años atrás, debido a la posición diferente de los continentes. Utilizando simulaciones de clima y océano de alta resolución, el equipo demostró que en ese periodo los vientos del oeste eran débiles o inexistentes en la región del paso de Tasmania.
Simulaciones y resultados
Las simulaciones indicaron que el transporte de agua a través de los pasos oceánicos en ese tiempo alcanzaba solo el 35% de la intensidad actual, manteniendo el mismo nivel de CO2. Según los investigadores, «la corriente solo pudo desarrollarse plenamente cuando los vientos del oeste soplaron directamente por el paso de Tasmania», como recoge la Agencia Sinc.
Cambios en la geografía marina
Los pasos oceánicos en aquel entonces eran significativamente más pequeños que en la actualidad, con una profundidad máxima de alrededor de 2.000 metros, en comparación con los casi 4.000 metros actuales. La apertura de estos pasos era también más estrecha, con un ancho de aproximadamente 8 grados en el paso de Tasmania y 9 grados en el paso de Drake.
Implicaciones del estudio
En condiciones climáticas más actuales, con niveles triplicados de CO2, se observó un desplazamiento y fortalecimiento de los vientos del oeste, lo que incrementaría el transporte de agua en un 130% en comparación con la etapa preindustrial. La investigación concluye que la capa de hielo en la Antártida Oriental ya existía en ese tiempo, mientras que la Antártida Occidental se formó posteriormente, cuando el CO2 bajó de un umbral crítico de 560 partes por millón.
La completa corriente circumpolar se estableció mucho después de esta transición, cuando Australia se desplazó hacia el norte, alineándose con el cinturón de vientos del oeste y el paso de Tasmania. Sin una corriente circumpolar fuerte, la Antártida no contaba con el mismo aislamiento térmico que posee actualmente, lo que provocó un calentamiento regional más pronunciado en comparación con el Ártico durante ese periodo.
El estudio fue dirigido por Hanna Knahl, modeladora climática del Instituto Alfred Wegener (AWI) en Alemania, en colaboración con Johann Klages y otros investigadores de Australia y Nueva Zelanda. Según los autores, la combinación de la formación de montañas, la reducción del CO2 y la apertura de los pasos oceánicos no fueron suficientes para establecer una corriente fuerte hace 34 millones de años; la alineación posterior de los vientos del oeste permitió que la circulación se fortaleciera y estabilizara el clima frío que perdura hasta hoy.



