Sesión de control marcada por la crisis en Ceuta
Durante la primera sesión de control del nuevo curso político, la crisis de Ceuta se convirtió en el tema central de debate. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intentó recuperar la iniciativa ante una situación que ha generado desgaste en su Ejecutivo, acentuada por la falta de una respuesta efectiva y la percepción de abandono que se ha extendido más allá de la ciudad autónoma. A pesar de haber participado en un pleno monográfico sobre este asunto hace una semana, Sánchez se presentó ante el Congreso sin el respaldo de los ciudadanos, quienes no apoyan sus argumentos en defensa de Marruecos.
Ignorancia de la crisis por parte del presidente
A pesar de la presión ejercida por el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Vox, Santiago Abascal, Sánchez optó por no hacer referencia a la situación en Ceuta ni a los acontecimientos que aún persisten más de un mes después de la crisis. En su intervención, el presidente solo mencionó de forma superficial la desclasificación de documentos que se llevará a cabo ese miércoles, un intento por sostener su narrativa sobre la falta de alertas previas a los incidentes de finales de julio.
Críticas de la oposición
Feijóo, en su turno, aprovechó para criticar al Gobierno en varios frentes, haciendo referencia desde el informe PISA hasta la situación de la ‘ley de nietos’, cuya implementación está actualmente suspendida por el Tribunal Supremo. En un tono contundente, el líder del PP advirtió a Sánchez: «Su futuro procesal depende de que demasiadas personas no canten». Además, señaló que la libertad del presidente está condicionada a su relación con Marruecos, sugiriendo que su capacidad para defender al país está comprometida.
Diálogo estancado entre Gobierno y oposición
A lo largo de la sesión, Sánchez evitó defender a Marruecos y se enfocó en responder a las críticas sobre el informe educativo, señalando que la responsabilidad de los resultados negativos recae en las comunidades gobernadas por el PP, que no utilizan adecuadamente los recursos proporcionados por el Gobierno central. Al retomar la palabra, Feijóo lamentó la falta de respuesta directa del presidente, insinuando que su lealtad hacia su país es cuestionable y que el pueblo le exigirá rendir cuentas.
Intercambio con Vox
El diálogo entre Sánchez y Abascal se caracterizó por un tono de confrontación, donde el presidente acusó a Vox de tener lealtades cuestionables hacia potencias extranjeras. «Ustedes me llaman perro, pero yo, a diferencia de usted, no tengo amo», afirmó Sánchez, en alusión a los vínculos de Vox con Estados Unidos e Israel.
Según informó el medio, la situación en Ceuta sigue siendo una preocupación relevante en el contexto político actual, y el presidente Sánchez enfrenta un creciente escrutinio por parte de la oposición en medio de esta crisis.



